Qué es el Islam

Los beneficios del mes de Ramadán

Un año más los musulmanes de todo el mundo se preparan para recibir el sagrado mes de Ramadán. Un mes cargado de misericordia y de bendiciones.

Los beneficios del ayuno de Ramadán son numerosos si se ayuna de forma correcta, es decir, no dejando solo de comer y beber sino también “ayunando” en el comportamiento, en la forma de hablar, inclusive en el pensamiento. Ayunar correctamente no significa dejar de comer en todo el día para luego atiborrarse por la noche. Debemos comer solo lo necesario y usar las horas de la madrugada para rezar y hacer plegarias.

Si ayunas prestando atención a todo esto, podrás obtener innumerables beneficios:

Espirituales:

Es evidente que los beneficios más importantes son los espirituales. Ramadán es una oportunidad única para dedicarse a la oración, la adoración, la reflexión, la devoción, la contemplación, y la búsqueda de la cercanía a Dios.

Fue preguntado al Mensajero de Dios: “Oh profeta nosotros no tenemos nada para darle de comer a otro” y el Profeta les respondió: “Dios recompensara a quien dé siquiera un dátil, una gota de agua o un poco de leche”. Este mes en su principio es misericordia, su mitad es perdón y su fin es librar del infierno.

Físicos:

En cuanto a los beneficios secundarios del ayuno, es considerado especialmente efectivo a la hora de fortalecer el sistema inmunológico. Esto se debe a que después de tres días de ayuno se observa un aumento del 25% en el número de glóbulos blancos, lo cual indica el inicio de una depuración automática del cuerpo para deshacerse de las toxinas acumuladas.

Asimismo, durante este periodo el sistema digestivo recibe un descanso y es una buena oportunidad para perder peso. Tener una dieta equilibrada es importante para mantener el sistema digestivo sano.

Sin embargo, los médicos explican que el estilo de ayuno actual puede conllevar algunos riesgos para la salud: abstención total de comida y bebida durante las horas del día, y la ingesta de gran cantidad de alimentos distintos después de la puesta de sol. La mayoría de las personas admite que, durante el Ramadán, comen excesivamente en muy poco tiempo.

La mayoría de personas que ayunan en Ramadán confiesan que, actualmente, los resultados del ayuno no son los pretendidos por el Ramadán. Reconocen que ingieren gran cantidad de azúcares y grasas después de romper el ayuno, lo que finalmente provoca un aumento de peso.

Los efectos físicos del ayuno incluyen la disminución de azúcar en sangre, reducción del colesterol y disminución de la presión arterial sistólica. Según los investigadores del Instituto del Corazón del Centro Médico Intermountain, en Utah, Estados Unidos, el ayuno no sólo reduce el riesgo de enfermedades del corazón y diabetes, sino que también provoca cambios positivos importantes en los niveles de colesterol de una persona.

No obstante, las personas que padecen enfermedades graves están exentos del ayuno y no debe intentar ayunar.

Psicológicos:

El mes de Ramadán es un mes de autorregulación y autodisciplina. El objetivo es incorporar los nuevos hábitos de forma que los resultados se extiendan en el tiempo una vez que el mes haya llegado a su fin. Si somos capaces de aplicar las lecciones aprendidas durante el mes de Ramadán, ya sea en términos alimenticios o de rectitud moral, durante el resto del año, podremos disfrutar de sus beneficios toda la vida.

Además el ayuno ayuda a mejorar la fuerza de voluntad y a cultivar el autocontrol, la paciencia y la disciplina mental. El ayuno conduce a la tranquilidad de corazón, la mente y el alma al mismo tiempo que ayuda a superar las emociones y comportamientos hostiles o indeseables.

Sociales:

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El ayuno durante el mes de Ramadán crea un sentimiento de pertenencia social y de unidad mediante una declaración pública de fe. Millones de personas cumpliendo simultáneamente con uno de los cinco pilares del Islam. Este hecho fortalece la fe a la vez que crea un efecto de hermandad en la comunidad.

Al mismo tiempo, la persona que ayuna experimenta el hambre y la sed y, por lo tanto, desarrolla empatía por aquellos que sufren hambre o sed en otras partes del mundo. El Profeta Muhammad (s.) describió el mes de Ramadán, como el mes de la solidaridad, el mes de la ayuda y la asistencia a los pobres y necesitados.

Socialmente, también podemos observar que durante el mes de Ramadán se estrechan los lazos familiares y se fortalecen las relaciones personales. La costumbre es invitar a amigos y a familiares a romper el ayuno y se generaliza un ambiente de júbilo y alegría.

Durante este mes la hostilidad personal es mínima, y se ha podido comprobar que en los países de mayoría musulmana el índice de criminalidad desciende notablemente.

Los musulmanes tomamos el consejo del Profeta (s.) quien dijo,

Si alguien te insulta o te ataca, di que estás ayunando.”

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