Noticias Islamofobia

Islamofobia en la historia

Una nueva palabra entra en el diccionario

por Rannie Amiri

Después de comprobar que una búsqueda en Google no daba resultados, decidí tomarme la libertad de introducir el término “islamobamafobia” en el lenguaje y en el discurso de la campaña presidencial de Estados Unidos de 2008.

Antes de proponer una definición, es importante comenzar por comprender su origen y su derivación del término más común de “islamofobia”.

Islamofobia fue acuñado bastante antes del 11 de septiembre de 2001, y se define sencillamente como el miedo o la aversión al Islam y a los musulmanes. Runnymede Trust, un think tank británico que promueve el multiculturalismo y la diversidad, realizó un análisis formal en 1996. Firmado por la Comisión de Musulmanes Británicos, el informeIslamophobia: A Challenge for Us All se publicó en 1997 (1).

El informe establece ocho rasgos característicos de la islamofobia. Entre ellos, la percepción de los musulmanes como “los separados y los otros -que no tienen objetivos o valores en común con otras culturas”, y también la exhibicion de “una hostilidad hacia el Islam que sirve para justificar prácticas discriminatorias contra los musulmanes y la exclusión de los musulmanes de la sociedad normal”.

Bien, ¿y qué es la islamobamafobia?

Es el miedo de que Barack Obama sea, o pueda ser, simpatizante de los asuntos y los problemas de los musulmanes. De modo importante, describe también los subsiguientes intentos de Obama de borrar esta idea.

Inicialmente el miedo era que el propio Obama fuera musulmán. La idea fue diseminada por la campaña de Hillary Clinton en varias formas. Obama fue descrito como “el separado y el otro” esbozado por Runnymede. La yuxtaposición confusa de este miedo con la islamofobia abierta fue lo que llevó a la portada del 21 de julio de The New Yorker(2).

Aunque todavía hay una pequeña (pero no insignificante) parte de la población estadounidense que sigue sospechando que Obama es musulmán, este miedo ha sido superado por el terror de que Obama pueda inclinarse a entenderse con los musulmanes, o con el mundo musulmán.

Obama ha hecho todo lo humanamente posible para disipar estas ideas lo más rápidamente posible, tanto cuando en su discurso ante el Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC en sus siglas en inglés) prometió todo Jerusalén para Israel como su capital indivisible, como cuando votó la ley del Acta de Vigilancia de la Inteligencia Exterior, que daba inmunidad retroactiva a las compañías de telecomunicaciones cómplices con la administración Bush en la vigilancia electrónica sin control judicial.

De hecho, las pruebas de la veracidad de la islamobamafobia son abrumadoras y su corolario es finalmente que el propio Obama se ha convertido en un perpetrador de islamofobia para distanciarse de las sospechas de que alguna vez pueda tratar a los musulmanes como iguales.

“Luchar contra las difamaciones”

En la sección “Luchar contra las difamaciones” [“Fight the Smears”] de su sitio web, Obama se refiere despreciativamente a la creencia de que el pueda ser musulmán como una “difamación” más que como un error, con lo que implícitamente demoniza a los que se adhieren al Islam. A pesar de las objeciones expresadas sobre estos términos, la palabra “difamación” no ha sido quitada.

No en mi foto

Durante la fase de la campaña en Detroit, en junio, a dos mujeres que llevaban hiyab se les impidió sentarse tras el estrado de Obama, para evitar que aparecieran en la imagen de las cámaras que cubrían el evento (3). Los responsables de la campaña negaron que tuvieran una política específica de prohibir a los musulmanes ser vistos con Obama. Sin embargo los hechos señalan que dos voluntarios de la campaña distintos, y en dos incidentes separados, impidieron a las mujeres sentarse en el telón de fondo del evento televisado.

“El mensaje que yo pienso que nos hicieron llegar fue que no quieren que se asocie a Obama con musulmanes o con partidarios musulmanes”, dijo una de las mujeres.

Otra de las señas de identidad de la islamofobia, según el informe de Runnymede, eran las “…prácticas discriminatorias contra los musulmanes y su exclusión de la sociedad normal”.

Obama tuvo que presentar sus disculpas, pero sólo después de que se viera confrontado por un airado Keith Ellison, de Minnesota, el primer congresista americano musulmán, en una sesión a puerta cerrada en el Congreso (4).

El propio Ellison ya ha sido rechazado por Obama, cuando se ofreció a hablar a favor de su candidatura en una mezquita de Cedar Rapids, en Iowa (5). Según Ellison, un asistente de Obama se presentó en su despacho de Washington para explicarle que la razón por la que no querían que hablase a favor de Obama era que ellos tenían “un mensaje muy compacto”. También le conminaron a cancelar concentraciones a favor del candidato en Carolina del Norte.

A diferencia de los muchos encuentros que ha tenido con grupos cristianos y judíos en iglesias y sinagogas, Obama todavía no ha celebrado ni un simple acto público en una mezquita, ni ha hablado a los musulmanes en ninguna ocasión. La estrategia de ignorar a la comunidad musulmana americana puede ser incluso contraproducente en estados como Michigan, Ohio o Pennsylvania, que tienen una significativa población musulmana y que son además claves para ganar las elecciones de noviembre.

No se permiten corbatas verdes

El sitio web Politico publica la surrealista noticia de que Obama presuntamente prohibió a alguien llevar ropa verde durante su reciente viaje a Jordania, Israel y Ramallah, temiendo que esto pudiera asociarse a Hamas (6).

La noticia cita a Mohamad Bazzi, profesor de periodismo en la universidad de Nueva York y antiguo jefe de redacción sobre Oriente Medio en Newsday, que habría dicho: “Supongo que el verde es el ‘color de Hamas'”.

Richard Bulliet, profesor de historia de Oriente Medio en la universidad de Columbia, describe esta orden de Obama como “…cauta hasta lo ridículo”.

Tal comportamiento, extremo, fuera de lugar e irracional, por parte de Obama va mucho más allá de adaptarse al proverbial clima político de estos días. Es una discriminación manifiesta, que niega la “esperanza” y el “cambio” que él proclama querer llevar a la Casa Blanca si fuera presidente.

Cuando se trata de la islamofobia -o ahora más exactamente llamada islamobamafobia- Barack Obama es su víctima y, cada vez más, su culpable.

Notas:

1. “Islamophobia: A Challenge For Us All”. Runnymede Trust, 1997.

2. http://www.newyorker.com/online/covers/slideshow_blittcovers

3. “Muslims barred from picture at Obama event.” Ben Smith para Politico.com, 16 de junio de 2008.

4. “Muslim Lawmaker Confronted Obama Behind Closed Doors on Head Scarf Gaffe.” The Hill’s Blog Briefing Room, 23 de junio de 2008.

5. “Muslim Voters Detect a Snub from Obama.” The New York Times, 24 de junio de 2008.

6. “Obama ban: What not to wear where?” Carrie Budoff Brown y Ben Smith para Politico.com, 21 de julio de 2008.

Fuente: Observatorio de la islamofobia

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