Siria/terrorismo

Conflicto en Siria. La actividad terrorista como negocio y su lugar en el mercado

terror Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Con el ataque a Siria, Estados Unidos y la alianza de naciones empeñadas en derrocar al gobierno no solo aspiran a crear más caos, sino que resultará en la erradicación de una inmensa base de datos y de pruebas sobre los cuarteles generales que han financiado la actividad terrorista en Siria.

Es así que la crisis en Siria resulta ser el escenario más representativo de un fenómeno cuyo rasgo esencial es el estrecho vínculo de las fuerzas opositoras al gobierno, con un denso mundo corporativo de las empresas subcontratistas que aprovisionan los esfuerzos bélicos destinados a desestabilizar estados, con terroristas, mercenarios, armamento y equipamiento.

Arabia Saudita, Reino Unido, Turquía, Israel, Qatar, y el propio Estados Unidos con sus agencias de inteligencia descuajeringadas después de 2001, tienen mucho interés en no dejar rastro de los crímenes cometidos por el terrorismo, porque son todas naciones implicadas en la actividad terrorista en Siria por omisión o participación.

Sin embargo el alcance de la operación es mayor. Desestabilizar estados para luego reorganizarlos en clave de globalización bajo el dominio del capital transnacional es un negocio. Como cualquier otro, atraviesa fronteras sin embargo como fenómeno de subcontratación de la actividad terrorista, está fuera de la regulación, no paga impuestos y trabaja con descentralización. En la apariencia, no hay estados ni corporaciones globales detrás. Se enfoca en un mercado de guerras intermedias que opera a través de la contratación de mercenarios y terroristas.

Un referente bien directo es el modelo de subcontratación en los organismos de seguridad de Estados Unidos que comienza a crecer en 2001 (Voelz, G.J.2006). La idea es romper el centralismo en base a competitividad y el crecimiento exponencial de la comercialización en la actividad terrorista. El sistema se usa en Afganistán, Irak, Chechenia, Sinkiang (China), Cachemira, Pakistán, Yemen, Mali, Sudán, India, entre otros lugares. La idea es desestabilizar. Medha Chaturvedi señala en un revelador artículo, (IPCS (Institute for Peace and Conflict Studies, septiembre 2011), que la subcontratación en la actividad terrorista es un fenómeno creciente.

El sistema no exhibe una línea de comando definida debido a que la operación no tiene afiliación a ningún grupo específico o alguna ideología. Esta condición perturba la labor de detectar y prevenir. La naturaleza internacional del sistema de subcontratación de actividad terrorista se amplió de tal forma y en sofisticación, que puede prescindir de la utilización de terroristas identificados. Mientras más limpieza en su hoja de servicios mejor.

Con el incremento de la comercialización en la actividad, el dinero se sobrepone a la ideología y de allí que Arabia Saudita y Qatar que disponen de mayores recursos sin regulación de leyes, han podido inyectar grandes volúmenes de capital en las actividades terroristas en Siria y no se descarta que ese capital esté circulando en las franquicias que amenazan a otros estados más allá de Siria.

El velo propagado de que se enfrenta a un radicalismo islámico desbocado, impide ver la verdadera naturaleza del negocio y de quién lo maneja. Coincidentemente, aparte de Israel, los países menos expuestos a este circuito de actividad terrorista 2.0, han sido Arabia Saudí, Qatar y el resto de las monarquías del Golfo Pérsico. Precisamente son los estados que funcionan en estrecho contacto con las compañías transnacionales de los recursos energéticos. Se pueden trazar algunas líneas de análisis respecto a qué tipo de estados u organizaciones les interesa la desestabilización de otros estados.

No es necesariamente siempre atribuible a “sectas extremistas del Islam”, como se propaga. Aún así, no se ha descartado que agencias de inteligencia de países como Arabia Saudita, EEUU, Reino Unido, Francia, Turquía, Jordania e Israel, en el caso específico del frente Sirio, colaboren con Al Nusra y grupos de yihadistas para destruir el estado Sirio..

La naturaleza de la actividad terrorista como negocio, se comienza a detectar con más claridad en India debido a la calidad e independencia de los analistas Indios. Los ataques terroristas en Mumbai (2008, 2006) entregan un hilo conductor hacia algunos supuestos acerca de quién estuvo detrás de esa serie de ataques y la percepción de que el dinero juega un rol más importante que la ideología. Las operaciones son cometidas por criminales anónimos de bajo perfil y que permanecen convenientemente como anónimos. “Mueren y nadie los reclama. Sólo importa que se haga el depósito en una cuenta bancaria en cualquier parte del mundo”, señala un ex -oficial de inteligencia.

Muchas dudas existen respecto al financiamiento y desarrollo de la subcontratación en el terrorismo convertido en negocio. ¿Donde están los cuarteles generales? ¿Son pequeñas y medianas empresas que compiten entre sí, con una lealtad nunca vista, ni siquiera en los carteles del tráfico de drogas? La inhabilidad de investigar una gran cantidad de cabos sueltos, por ejemplo en Siria, en donde se ha detectado un esfuerzo terrorista con más de 20 nacionalidades envueltas en las olas de terror, comienza a preocupar al esquema de seguridad global. “Aún en casos donde se ha establecido una guía para llegar a alguna conclusión, luego se desvanece por la brecha de información”, dice un oficial Indio en una nota de Josy Joseph, (TNN, Julio 17, 2011).

Con el incremento de la comercialización en la actividad, el dinero se sobrepone a la ideología y de allí que Arabia Saudí y Qatar que disponen de mayores recursos sin regulación de leyes, han podido inyectar grandes volúmenes de capital en las actividades terroristas en Siria y no se descarta que ese capital esté circulando en las franquicias que amenazan a otros estados, más allá de Siria.

No obstante, se deben considerar objetivos políticos en el uso del negocio de la subcontratación en la actividad terrorista, por ejemplo, la desestabilización de centros urbanos importantes en ciertas regiones importantes para la seguridad estratégica de las naciones que compiten por la supremacía. En política siempre hay un objetivo y esta vez el terrorismo ha sido un gran aliado, es negocio y es política a la vez. Nunca fue diferente. La gran diferencia es que ahora es más letal y hay menos fiscalización. La institucionalidad vigente ha sido cooptada por ese temor al dinero y a la violencia. El esquema perfecto para que el capitalismo global subsista como lo hemos visto hasta ahora.

La actividad terrorista como negocio y su lugar en el mercado, es lo que tiene a Estados Unidos en la cuerda floja y de allí el empecinamiento en derrocar al gobierno Sirio.

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