Siria

Siria 2011-2013. La probeta de ensayo para un nuevo tipo de intervencionismo

Por Juan Francisco Coloane

Las autoridades en Siria abatieron pocos días atrás al terrorista tunecino Radwan Hamidi, apodado Abou Musáab, y arrestaron a su esposa de nacionalidad chilena, Gisel Carmona. Conducían un camión sin placas e intentaban arremeter contra un punto de control militar del ejército árabe sirio cerca de la fábrica de conservas en Edleb (1).

La noticia impacta no solo porque es muy grave que un ciudadano chileno o de cualquier país de esta región, esté directa o indirectamente vinculado a la actividad terrorista contra el Estado Sirio. El episodio refleja que la actividad terrorista que se desarrolla en Siria es un fenómeno que se extiende mucho más de lo asumido. La lucha por los intereses económicos así lo determina y podríamos hablar del terrorismo como una industria en ascenso que genera rentabilidad. Existe una evidencia empírica inicial que da cuenta de este fenómeno (Bovenkerk y Chakra.2002. Chaturvedi,M. 2011).

El proceso de usar un contingente terrorista multinacional en forma continua, por más de dos años, para desestabilizar un estado como en el caso de Siria, es inédito. Y, lo que es más grave, está apoyado por los países de la alianza que ha manejado el plan de derribar el gobierno Sirio.

Recién el miércoles 2 de octubre, el Consejo de Seguridad pudo adoptar una declaración sobre la situación humanitaria en Siria y en cuyo texto se incluye por primera vez una clara alusión al terrorismo dentro del territorio sirio. Tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad, – Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos- habían bloqueado ocho declaraciones anteriores.

El esquema de la actividad terrorista en Siria, opera como un consorcio internacional de características para-estatales porque el financiamiento principal proviene de estados como Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes, en menor escala y en vías de distanciarse de la operación. Sin embargo tres países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y con el poder de veto, concentran la mayor responsabilidad: EEUU, Francia y Reino Unido. Son los responsables del diseño de nivel macro aunque también tienen responsabilidades operativas.

A ellos se suman los países esencialmente operativos: Arabia Saudí con fondos a granel; Israel con bases de apoyo militar, inteligencia y servicios de entrenamiento; Turquía con infiltración por frontera, bases militares y entrenamiento; Jordania con infiltración, bases militares y entrenamiento; Qatar que entrega fondos de volumen notorio y desde donde opera el trust de propaganda anti Siria con Al Jazeera a la cabeza.

Todos estos países gozan de un status especial en el Consejo de Seguridad porque nunca se ha podido formular alguna acusación directa de su involucramiento con el terrorismo en Siria. Los países nombrados, al estimular, financiar o actuar en connivencia con la actividad terrorista, han violado la resolución del CSONU 1373 de septiembre 2011 que obliga a los estados a combatir el terrorismo en todos los ámbitos. En una nota anterior de septiembre están mencionadas las obligaciones de los estados respecto a esta resolución. Los gobiernos deben informar de las transformaciones jurídicas para cumplir con la resolución y dar cuenta periódicamente a un Comité.

Siria ha sido golpeada con terrorismo prácticamente desde el comienzo del conflicto armado y esta resolución se ha estado violando permanentemente. El Consejo de Seguridad pareciera ser una caricatura a pesar de que China, y Rusia han exhibido decoro y madurez diplomática para expresar una faz diferente. Las denuncias hechas por Siria y Rusia no han tenido efecto porque los países que han invertido mantienen abierta la carta de derrocar el gobierno con terrorismo. La suma es tan alta que no se divulga por temor a la impopularidad.

Los inspectores técnicos de la ONU y los que trabajan para las agencias especializadas no tienen mandato para introducir el terrorismo como fenómeno político en sus informes. Estos documentos no salen del formato de “guerra civil” que es la manera de encajar el terrorismo como un problema adicional, no principal.

En Chile crece el consenso por un rechazo a la intervención militar en Siria y el apoyo a la no injerencia, como estipula la Carta de Naciones Unidas. El 12 de septiembre, una delegación del Partido por la Democracia, un partido progresista de oposición, sostuvo una reunión con el canciller de Chile para manifestar su rechazo al plan de ataque militar de Estados Unidos a Siria y abogando para que Chile se sume al rechazo a la intervención militar. En el 68º período de sesiones en Naciones Unidas el presidente Sebastián Piñera manifestó “que el gobierno de Chile no apoya un ataque unilateral por parte de un país o grupo de países”.

Nota:
1) Informa Fady Marouf, periodista, desde Damasco. 2 de octubre, 2013.
“Las autoridades abatieron al terrorista tunecino, Radwan Hamidi, apodado Abou Musáab, y arrestaron a su esposa de nacionalidad chilena, Gisel Carmona, cuando conducían un camión sin placas e intentaron arremeter contra un punto de control militar del ejército árabe sirio cerca de la fábrica de conservas en Edleb.
En confesiones transmitidas por la televisión siria anoche, la terrorista Carmona dijo ser oriunda de Chile y graduada de medicina en España, donde conoció a su esposo tunecino quien estudiaba Comunicaciones y Tecnología en la universidad del País Vasco.
“Luego de casarnos nos fuimos a Túnez, donde mi marido pasaba gran parte de su tiempo oteando los sitios “jihadistas” en Internet y mantenía contactos con un tal Abdala Edris. Luego me convenció para acompañarle a Siria, con el propósito de “ayudar al pueblo sirio”, relata la terrorista.
“Entramos a la región de al-Dana en Idleb y nos acompañaba un tal Abou Omar el Tunecino, allí nos quedamos unos días en una casa y mientras tanto mi marido iba a un campamento de entrenamiento… Durante nuestra estancia allí conocimos a un tunecino llamado Abou Muthanna y a su mujer de origen marroquí.
Todos juntos entramos luego al Monte al Turkman en Siria, a través de Antioquía”, sigue contando Carmona, quien reveló que en el Monte Turkman conocieron a individuos de Chechenia, Yemen, Marruecos, Túnez y otros países.
“Nos unimos al campamento checheno y luego nos mudamos al campamento de ´Abou Sufian el Sirio´, en la aldea de Rabia en la campiña de Latakia. A mí me asignaron la tarea de tratar a las pacientes turcomanas y árabes”… “En Ramadán pasado, los terroristas atacaron aldeas en el campo de Latakia, … eran de diferentes nacionalidades, algunos yemeníes, saudíes, alemanes, chechenos y tunecinos…. Secuestraron a muchas mujeres y niños a quienes tomaron como rehenes… desconozco su paradero…” confesó.

 

Fuente: http://www.argenpress.info/2013/10/siria-2011-2013-la-probeta-de-ensayo.html

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