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Terrorismo: dos caras de la misma moneda (2da parte)

26/01/2014

Asins, Teherán.- Segunda parte del ensayo publicado desde la Mesa de Estudios de América Latina del Instituto de Estudios de América (ASINS). Especial para PIA Noticias.

En la conferencia sionista de Herzliya se anunció que debían crearse guerras sectarias y conflictos sunita-chiitas entre los musulmanes. De momento, se puede ver que este objetivo sionista está siendo realizando por los grupos terroristas wahabíes en la región. Arabia Saudí ha invertido mucho dinero para que ello sea posible.

El analista político y religioso Muhammad al-Suri, en la primera parte de su artículo publicado por el diario árabe Asharq al-Awsat considera las etapas del establecimiento del sionismo y el wahabismo, los dos brazos terroristas en la región, y analiza las semejanzas y los puntos comunes entre ambos.

En la segunda parte del mismo artículo, Al-Suri manifiesta que la mayoría de la gente considera que la creación del terrorismo en la región se llevó a cabo en Afganistán. Sin embargo, los primeros esfuerzos hegemónicos fueron realizados por el imperio británico con la fundación del sionismo en Palestina, para establecer un estado judío en la región.

Pese a que la hegemonía británica fue el primer patrocinador del sionismo, aquel no fue inmune a las actividades terroristas del régimen israelí. Desde fines de la década de 1930 y durante la década de 1940, el grupo terrorista Irgún (Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel) realizó una serie de atentados contra las fuerzas de seguridad y autoridades del Reino Unido. En Afganistán ocurrió lo mismo. El Talibán, tras ganar fuerza, llevó a cabo un golpe militar contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para después fundar la red terrorista Al-Qaeda.

Atentado al Hotel Rey David en Jerusalén por parte de Irgún. Sede de la Comandancia Militar del Mandato Británico de Palestina y de la División de Investigación Criminal de los británicos (22 de julio de 1946) 

El Reino Unido y EE.UU., los principales patrocinadores del sionismo y del wahabismo en la región

Como dijimos, el impero británico fue el principal patrocinador del wahabismo. A pesar de que los esfuerzos wahabíes fueron neutralizados por la mano de Mehmet Alí, el ex gobernador de Egipto, sin embargo, fueron reavivados por la mano del Reino Unido mediante el Tratado Sykes-Picot (1916). El Reino Unido trató de apoyar a los wahabíes con el fin de alcanzar sus intereses y derrocar al imperio otomano. Por otro lado, tal vez puede decirse que el impulso principal para el establecimiento del grupo wahabí provino de las fuerzas especiales del ejército otomano.

Las matanzas y la brutalidad fueron las principales características de este grupo especial del ejército otomano que se componía exclusivamente de hombres, a quienes se prohibía que se relacionasen con mujeres, a menos que se tratara de las mujeres de sus enemigos durante las guerras. Las mujeres para ellos se convirtieron en un motor de matanzas inhumanas. De hecho, los wahabíes son seguidores de este grupo militar especial del Imperio Otomano. Ya que los prejuicios religiosos del wahabismo, fundados por Muhammad ibn Abd al-Wahhab, en realidad, fueron buenas excusas para los terroristas para realizar sus objetivos. Actualmente, puede decirse que las brutalidades realizadas por los grupos terroristas que operan en Siria, las matanzas que allí se producen, las fatuas salafistas como la Yihad al-Nikah (una fatua que los wahabíes denominan “la guerra santa del sexo”), muestran que los wahabíes han continuado exactamente el mismo camino inhumano que aquel que fuera marcado por el grupo especial militar del Imperio Otomano.

Según los últimos cables de Wikileaks publicados por la agencia de noticias británica Reuters, un telegrama confidencial de EE.UU. reveló que algunas organizaciones “caritativas” en Pakistán, afiliadas a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU), tratan de reunir niños de unos ocho años de edad para realizar operaciones yihadistas. Este asunto muestra que, aunque EE.UU. sabe que la organización de Al-Qaeda en el nombre de “yihad global” es apoyada financieramente por fuentes saudíes y la Inteligencia de Arabia Saudí y ha desplegado sus fuerzas militares por todo el mundo, no ha hecho nada contra las acciones terroristas de esta organización.

Además, aunque EE.UU. bien sabe que las autoridades saudíes, como Nayef bin Abdelaziz, el príncipe heredero de Arabia Saudí, y Bandar bin Sultan (jefe del servicio de inteligencia saudí, quien tenían una muy buena relación con el ex presidente estadounidense George W. Bush), han apoyado financieramente a los grupos terroristas, no hace nada al respecto, a pesar de que ocasionaron grandes males en distintas partes del mundo, y no las considera una “amenaza” para la seguridad nacional norteamericana.

Si Al-Qaeda es una organización terrorista que amenaza la seguridad nacional estadounidense ¿por qué EE.UU. no ha atacado a Arabia Saudí como lo hiciera con Irak o Afganistán? ¿El ejército saudí es más poderoso que el ejército iraquí en el periodo de Sadam Husein? Si Al-Qaeda no se considera una amenaza para la seguridad nacional norteamericana ¿por qué EE.UU. atacó a Afganistán bajo la excusa de Al-Qaeda y envió sus drones para asesinar ciudadanos afganos?

No es posible considerar la ayuda que Arabia Saudí proporciona a los terroristas en Siria sea en contra de los intereses occidentales, mientras que el gobierno de Riad siempre ha respaldado las políticas imperialistas en los países de la región como Afganistán, Irak y Libia. Estos asuntos demuestran que existe un “asunto secreto” en el enfoque de Occidente y sus aliados regionales en su enfrentamiento con el terrorismo.

 

Objetivos del imperialismo en la creación del terrorismo sionista

El imperialismo estableció el terrorismo sionista en Palestina, apoyando económica, militar y políticamente a distintos grupos organizados, barriendo sus crímenes bajo la alfombra.

Max Nordau, uno de los fundadores y uno de los grandes pensadores del sionismo dijo: “Sabemos lo que esperáis de nosotros. Tendremos que proteger el Canal de Suez. Deberemos proteger vuestro camino a la India a través del Medio Oriente. Estamos dispuestos a cumplir esa difícil misión, pero es necesario que nos permitáis convertirnos en una fuerza, para que podamos realizar nuestro cometido.” Es evidente que estos asuntos señalan los intereses de los imperialistas en la región. Israel existe en Oriente Medio no sólo debido al apoyo que presta a los intereses económicos del imperialismo, sino para debilitar al islam y crear la división entre los países musulmanes. El régimen sionista desde su creación ha sido una oportunidad para que los imperialistas en la región llegasen a sus objetivos.

 

Objetivos occidentales en la creación del wahabismo

Occidente apoya a los wahabíes no sólo porque han colaborado en gran medida para mantener los intereses económicos occidentales en el Golfo Pérsico, sino porque los wahabíes también son agentes del imperialismo occidental para debilitar al islam y crear división entre los pueblos musulmanes. Como señalamos en la primera parte de este artículo previamente publicado, la llamada “primavera árabe” ha demostrado que estos grupos son “elementos sediciosos” en la región y que existe una estrecha colaboración entre ellos y Occidente. Podemos entender esa cooperación en las palabras del príncipe saudí Al-Waleed Bin Talal, sobrino del rey de Arabia Saudí y uno de los hombres más ricos del mundo, en una entrevista con la agencia noticiera estadounidense Bloomberg TV. Sus palabras revelaron la postura real de las autoridades de Arabia Saudí en la región.

Al-Waleed-Bin-Talal

Las declaraciones de Al-Waleed Bin Talal no fueron solamente sus opiniones personales, sino las palabras de los enemigos de los musulmanes que están en búsqueda de un peligroso objetivo: crear la división entre los chiitas y sunitas, crear la ficción de que los chiitas son los enemigos de los sunitas, tratando de generar una guerra psicológica en el mundo islámico y debilitar a los musulmanes.

Los dos terrorismos, el sionismo y wahabismo, tienen “un objetivo común”. En la conferencia sionista de Herzliya se anunciaba que se debían crear guerras sectarias y conflictos sunita-chiitas entre los musulmanes a fin de realizar los intereses y planes del régimen israelí. El sionismo planteó este asunto varios años atrás, mientras el wahabismo se ha encargado de realizarlo en la región. Cabe mencionar que Arabia Saudí ha invertido mucho dinero en este sentido apoyando a los wahabíes para concretar los objetivos sionistas.

Uno de los objetivos comunes del lobby israelí (principalmente del Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos –AIPAC-) y del lobby wahabí fue atacar Siria. Esto quedó evidenciado en la reacción de los dos terrorismos cuando Barack Obama resolvió detener su ataque directo contra Siria, presionando al gobierno estadounidense para que ataque el país árabe generando a la vez obstáculos para alcanzar una solución política a la crisis siria.

Aquí cabe hacerse una pregunta: si el propio imperialismo entrena a los terroristas wahabíes, ¿por qué los apoya y los enfrenta al mismo tiempo? Antes de responder a esta pregunta se debemos señalar que entrenar terroristas es como entrenar animales salvajes. Vale decir, nunca será posible controlarlos completamente. Cuando una persona es entrenada en base a métodos terroristas, solamente aprende a matar y asesinar y se comportará de ese modo con cada persona que lo critique, se le oponga o lo enfrente.

A su vez, en este proceso de interacción imperialismo-terrorismo, los imperialistas se enfrentarán a los terroristas cuando las condiciones no estén en favor del imperialismo.

Grupos terroristas y sus servicios al imperialismo

Debilitar al islam y crear divergencia entre musulmanes: este es el mayor servicio que los terroristas brindan al imperialismo. El movimiento terrorista ha creado divergencias y ha generado conflictos en las comunidades musulmanas, rompiendo la unidad entre los países musulmanes, creando hostilidad entre ellos.

Dar pretexto a los imperialistas para atacar a los países musulmanes: la presencia de terroristas en los países regionales y sus amenazas contra las sociedades dieron un buen pretexto a los imperialistas para lanzar ataques e invasiones en la región. Los imperialistas buscan debilitar los países musulmanes y saquear sus riquezas, y el terrorismo es un buen pretexto para legitimar su presencia y su accionar en pos de sus objetivos, tal como lo hemos visto en Afganistán e Irak. Los imperialistas, bajo la excusa del terrorismo, atacaron estos países, asesinaron miles de personas, destruyeron muchas ciudades y saquearon sus riquezas y recursos naturales, al mismo tiempo que los grupos terroristas veían crecer su influencia en esos países haciéndose más poderosos. Los pensamientos e ideas de los wahabíes solamente pueden desarrollarse en ambientes repletos de pobreza y desconocimiento. Las guerras, por eso, generan el ambiente adecuado para ello.

El enriquecimiento del occidente: Si bien estas guerras son muy costosas no pueden ignorarse los beneficios que dichos conflictos traen para occidente, como usufructuar la riqueza nacional de los países islámicos atacados, destruir su economía y obtener beneficios del mercado de las armas. Es claro que los grupos terroristas no compran sus armas ni en Irán, ni en Rusia ni en China. Sus armas avanzadas provienen de occidente, compras que fortalecen la economía de occidente cuya crisis económica se ve paliada por la sangre de las naciones musulmanas. 

Dañar la imagen de Islam: El objetivo principal del sistema de propaganda sionista es destruir la imagen del Islam a través de extender la Islamofobia entre el público. Pero a pesar de sus intentos sistemáticos, los informes de occidente muestran que la tendencia de los occidentales hacia el Islam se ha incrementado.

El 11 de septiembre fue una buena oportunidad para crear una mayor Islamofobia identificando a los musulmanes con el terrorismo. Desde entonces, en base a una fuerte publicidad engañosa de Islamofobia tanto Hollywood, como los análisis y programas mediáticos exponían a los musulmanes como tribus salvajes que convivían con la matanza y el pillaje. Semejante propaganda se transforma en un verdadero peligro cuando ciertas algunas organizaciones y movimientos sociales y políticos la aprueban y se legitima en el público occidental.

La destrucción de los ejércitos nacionales: Si estudiamos las crisis de las naciones islámicas, es evidente que occidente intenta destruir los ejércitos nacionales de los estados junto con su integridad territorial. Esto comenzó a hacerse en Irak, siguiendo por Sudán, Libia, Siria, Egipto y Yemen.

La primavera árabe mostró que dicha medida también es tomada por los grupos terroristas quienes tienen mucha experiencia en la destrucción y la descomposición de los ejércitos, basada en la sangre de los mártires y en prejuicio de diferentes generaciones de los países donde actúan.

La mayor prueba de ello consiste en la amenaza del grupo de Daesh (Estado Islámico de Irak y el Levante) de atacar Egipto después de hacerlo en Siria. Pero todavía ninguno de dichos grupos han amenazado al régimen sionista ni se ha declarado en favor de la liberación de Al Quds. Entender la ideología de estos grupos y su comportamiento deja en claro que nunca harán algo por liberar Al Quds, y que Siria, Egipto, Argelia y Sudán serán blanco de sus políticas. Es claro que seguirán tratando de destruir el sistema defensivo de los países islámicos para mantenerlos débiles y vulnerables.

Después de la destrucción de los ejércitos nacionales ¿cómo se podría hacer frente a Israel? Sin los ejércitos nacionales de la región no seríamos capaces de defendernos contra este régimen expansionista. Allí, otra vez, puede verse el papel complementario ente el wahabismo y el sionismo en la región.

La hostilidad contra los enemigos del colonialismo: El terrorismo es un arma extendida para hacer frente a los enemigos del colonialismo. El terrorismo wahabí públicamente funciona como un arma en las manos de occidente. Como puede observarse en las análisis de la situación de la región, actualmente el wahabismo saudí es uno de los principales enemigos del Frente de Resistencia, único movimiento islámico que ha alcanzado éxitos en su resistencia contra el expansionismo y agresiones del régimen sionista y sus avanzados sistemas de guerra.

 

Política hegemónica de occidente y el papel de los terroristas

Actualmente, el wahabismo saudí solo realiza ataques contra lugares que a la vez son blanco de la destrucción de occidente. Los sucesos de Malí son un buen ejemplo. Justo después de que el interés colonial de Francia fuera puesto en peligro debido a la crisis económica, de repente los grupos terroristas eligieron Malí como el “paraíso” para su yihad, con el fin de preparar un pretexto para comenzar un ataque militar de parte de Francia. Claramente, el objetivo de Francia en dicho ataque no era la lucha contra el terrorismo sino la re-colonización de Malí. La misma operación fue realizada en Libia.

Las organizaciones llamadas yihadistas en los países como Arabia Saudí sostienen estar luchando contra el colonialismo, pero al mismo tiempo el financiamiento de parte de las potencias occidentales sigue creciendo.

Arabia Saudí es la primera opción de los terroristas para recibir financiamiento y armamento. El país árabe ha logrado penetrar su corrupción en muchas de las naciones islámicas como Afganistán, Pakistán, Irak, Siria, Líbano, Egipto, Yemen, Somalia, Libia, Tunes o Argelia. Sin embargo, no es posible encontrar ningún signo de yihad en Israel ni en Arabia Saudí.

Con el fin de aportar a la realización de los intereses colonialistas, Israel y Arabia Saudí se han convertido en tierra fértil para el desarrollo del terrorismo y grupos extremistas. El mejor ejemplo es la evolución de los acontecimientos en Siria. Definitivamente, las superpotencias son los ganadores de lo que allí viene ocurriendo desde hace algunos años. Por un lado, el gobierno y el ejército sirio han sido debilitados, y por otro, se han firmado considerables negocios de armas con Francia gracias a los petrodólares saudíes, proporcionando los materiales necesarios para los grupos terroristas que operan en Siria. De este modo, con el ataque al gobierno sirio, Francia alcanzó un objetivo político significativo, mejorando su situación económica.

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