Europa

Así se mueve la ultraderecha en Europa

La ultraderecha europea no es homogénea. En el discurso convergen consignas, ideario y un lenguaje alarmista y populista, pero los intereses y objetivos no siempre se comparten. El UKIP británico quiere blindar la independencia del Reino Unido frente a la ‘amenaza’ de Europa, mientras que el Frente Nacional de Le Pen quiere proteger la identidad cultural y social de Francia y su tradición frente a la islamización, y los derechistas del Jobbik en Hungría buscar proteger sus fronteras y penaliza a los sin techo con multas y cárcel.

La tendencia en Europa es de un ascenso del poder de estos grupos, que intentan con su influencia modificar la política migratoria, ser partidos de protesta o para sostener determinados gobiernos, como pasó con el apoyo de la Liga Norte al gobierno de Berlusconi.

Suiza: Suiza es mucho más que paraísos fiscales y pistas de esquiar. Este pequeño país, con 7,9 millones de habitantes, cuenta con la mayor representación de un partido de extrema derecha en su parlamento. Se trata del Partido del Pueblo Suiza, que sostiene al Gobierno actual, y que ha logrado instaurar cuotas de inmigración y renegociar la libre circulación con la Unión Europea con un referéndum que ha dado el sí a las fronteras.
Su discurso demagógico explota los miedos de la globalización. Uno de los principales ataques se   los acuerdos de Schengen y entre sus medidas más populares; introducir en su legislación medidas  contra el culto religioso.

Noruega: Ocupó titulares de la prensa internacional después de que un hombre de 33 años Behring Breivik, asesinase a 77 personas y dijese que “había llevado a cabo el más sofisticado y espectacular ataque político cometido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”. Behring Breivik militó durante años en  El Partido del Progreso de Noruega, una fuerza política que ha ido arañando votos en los últimos años, pasando de un 15 por ciento en 2001 a un 23 por ciento en 2009.  Su discurso xenófobo y ultranacionalista avanza frente a los valores tradicionales de tolerancia y fraternidad.

Finlandia: El partido ultraderechista Verdaderos Finlandeses subió tanto en las elecciones que se puso al mismo nivel de los conservadores y socialistas. La formación dirigida por el carismático eurodiputado populista y xenófobo Timo Soini casi quintuplicó su apoyo popular respecto a las elecciones de 2007 y obtuvo en torno al 19 por ciento de los votos, lo que se traduce en 39 escaños. Fue el tercer grupo más votado.

Francia: Desde 2002 ha tenido siempre una alta presentación en la vida política gala, aunque registró un descenso en los comicios de 2007 (10 por ciento de los votos). Pero tendencia se invirtió con la renovación de la imagen del partido, protagonizada por Jean-Marie Le Pen, que logró un 17,9 por ciento de los votos en las últimas elecciones: Su receta: poner en el centro del debate a los inmigrantes, los banqueros y la crisis europea.

Austria: La extrema derecha austriaca ha avanzado de forma notable.  Ha pasado de un 10 por ciento de los votos en 2002 al 17,5 por ciento en 2008. Los eslóganes más utilizados por su líder, Heinz-Christian Strache, tienen como punto de partida el antieuropeísmo,  ¿Por qué tienen que pagar constantemente los austriacos, como los alemanes y los holandeses, por el pozo sin fondo de los países del sur de Europa?, se pregunta Strache.

Holanda.  La islamofobia es la retórica del PVV, el partido creado por Geert Wilders, que se convirtió en la segunda fuerza más votada en las elecciones europeas de 2009, después de la Democracia Cristiana. Esta formación es de corte xenófoba, aunque rechaza que se le equipare con un partido racista.

Italia. La Liga Norte ha construido un discurso como el Frente Nacional en inmigración, pero también ha sido una formación de gobierno, por sostener el ejecutivo de Berlusconi. Además,  promovió la ley que considera delito la inmigración irregular. Recientemente ha saltado a los titulares por los ataques racistas a la ministra de Integración italiana, Cécile Kyenge, que nació en la República Democrática del Congo.

Hungría. Jobbik ha escalado en una década hasta convertirse en la tercera fuerza del país (el 16,7% de los votos) con un discurso racista, de ataque a gitanos, judíos y extranjeros.  La formación toma sus raíces en la pérdida de confianza hacia los partidos clásicos y Europa. Ha apostado por el discurso ultranacionalista que reivindica el origen húngaro.

GreciaEl partido neonazi Amanecer Dorado, liderado por Nikos Mijaloliakos, protagonizó escenas de inestabilidad en el seno de Parlamento Griego.  La prensa local recibió el buen resultado electoral que obtuvo la formación con titulares como “Los nostálgicos de Hitler entran en el Parlamento”. La formación consiguió un 7 por ciento de los votos, 21 escaños en un parlamento que cuenta con 300 sillas. Su estrategia de cara al exterior es  deslegitimar la UE.

Su líder, Mijaloliakos, un exoficial del Ejército de 55 años ha asegurado que su partido lucharía para que Grecia “no se convierta en una jungla social por los millones de inmigrantes que han llegado a nuestra patria sin preguntarnos”.

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