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La islamofobia de la extrema derecha europea

El antisemitismo es tabú en el discurso político, la islamofobia no lo es.

En 2006, en el momento álgido de la histeria sobre el velo,  Jonathan Freedland de The Guardian, imaginó cómo se sentiría un musulman en Gran Bretaña. “No sentiría solamente miedo”, escribió, “estaría buscando mi pasaporte”.

El domingo, cuando comenzaron a inundarnos los resultados de las elecciones europeas, con partidos de extrema derecha, desde Escandinavia hasta el Club Med, bromeé con mi  esposa (americana) que quizá tendríamos que empezar a hacer nuestras maletas y cruzar el charco.

Cientos de columnas se han dedicado a explicar cómo las políticas de austeridad, los déficits democráticos y la inmigración masiva han ayudado a impulsar a los fanáticos de extrema derecha  y a los locos neonazis en el continente. Nuestros políticos y expertos han sido menos hábiles, sin embargo, para quitarse la venda islámica de los ojos: lo que une a los partidos de extrema derecha de Europa, tal vez más que cualquier otro tema, es el miedo y el odio a la gente como mi esposa y yo.

Analicemos al Frente Nacional, que ganó las elecciones europeas en Francia. Su líder, Marine Le Pen, da la paliza sobre  la “islamización progresiva” de su país y compara a los musulmanes que rezan en público con la ocupación nazi de Francia. Consideremos también el Partido Popular Danés, que encabezó las encuestas en Dinamarca. Su fundador Pia Kjærsgaard se refiere al Islam como un “movimiento político”, y afirma que el Corán enseña a los musulmanes “a mentir y engañar, engañar y estafar” .

¿Y el Partido de los Finlandeses, que duplicó el número de sus diputados ? El veterano eurodiputado, Jussi Halla -aho, ha acusado al Islam de “santificar la pedofilia”, y un concejal finlandés llamado Amon Rautiainen ha llamado a los musulmanes a ser “cocidos vivos”. En la vecina Suecia, los populistas demócratas suecos ganaron sus dos primeros eurodiputados. El líder del partido, Jimmie Åkesson, una vez se refirió a los musulmanes en Suecia como “la mayor amenaza extranjera desde la Segunda Guerra Mundial”.

Aquí en Gran Bretaña, está el Ukip, que se encuentra igualmente obsesionado con el Islam. Nigel Farage apoya la prohibición del burka; el principal azote del UKIP, Gerard Batten, quiere detener la construcción de mezquitas; su ex líder Lord Pearson ha afirmado “los musulmanes se están criando diez veces más rápido que nosotros”. En las últimas semanas, os candidatos UKIP acusaron a los musulmanes de “adornar” a los niños para ser “esclavos sexuales” y afirmó que ” cualquier persona que no le teme al islam es un tonto”.

En algunos aspectos, los musulmanes son los nuevos judíos de Europa. El vil tiroteo en el Museo Judío en Bruselas el 24 de mayo, en el que tres personas perdieron la vida, puede hacer que esta declaración suene extraña. Los ataques antijudíos están de hecho en aumento en Europa, lo cual es lamentable y deprimente, pero por suerte el antisemitismo es ahora tabú en las corrientes principales del discurso político en una forma en la que la islamofobia no lo es. En estos días, la mayoría de los ataques antisemitas están a cargo de la segunda generación de árabes y están vinculados a la ira por las políticas israelíes. Anshel Pfeffer, del diario israelí Haaretz, lo reconoció en su informe sobre el ataque museo de Bruselas: “Algunos de los partidos de extrema derecha en Bélgica, como Vlaams Belang,  han tratado en realidad de transformar su imagen y ocultar su herencia antisemita, profesando ser amigable para judíos y apoyar a Israel. ”

Sin embargo, la islamofobia se ha generalizado. Así que es el momento de pedir a mis colegas británicos : ¿hay un futuro para mi familia y para mí en este continente ? Soy un ciudadano británico orgulloso, nacido y criado aquí, por no hablar de un europeísta ferviente; mi hija, de siete años de edad, está contando los días hasta poder ver jugar a Inglaterra en la Copa del Mundo.

Ciertamente, los musulmanes son bombardeados con titulares hostiles y sometidos a agresiones verbales o físicas sobre una base casi diaria. Los medios sociales han envalentonado con un ejército de islamófobos en línea; en el mundo real, se han atacado mezquitas con bombas incendiarias y los políticos se alinean para condenar el terrorismo / vestimenta / carne / asentamientos musulmanes.

Ha sido el establishment de los partidos los que ayudaron a allanar el camino para los detractores de los musulmanes en la “nueva” extrema derecha. En Francia , fue Nicolas Sarkozy, no Marine Le Pen, quien declaró que la carne halal fue “el tema que más preocupaba a los franceses”. En Alemania, fue un político del Partido Social Demócrata, Thilo Sarrazin, quien publicó un libro afirmando que los inmigrantes musulmanes eran inferiores a todos los demás. Y, aquí en el Reino Unido, fue un ministro del Trabajo de inmigración, Phil Woolas y no Nigel Farage, quien publicó folletos electorales acusando a sus oponentes liberal demócratas de trabajar con “los militantes musulmanes” y cuyos asesores hicieron circular correos electrónicos con debates sobre la “necesidad . . . de explicar a la comunidad blanca cómo iban a ser eliminados por los asiáticos”.

Mientras tanto, encuesta tras encuesta, muestran cómo los europeos están preocupados por la expansión del Islam – (a pesar de que Gallup haya indicado que los musulmanes europeos son tan patrióticos como sus colegas no musulmanes, y, en el caso del Reino Unido, ¡aún más patriotas!). Tres de cada cuatro personas en Francia defienden que “el islam es incompatible con la sociedad francesa “. Sólo el 22 por ciento de los alemanes cree el islam es parte de la sociedad alemana. Poco más de la mitad de los británicos – 52 por ciento – creen que ” los musulmanes crean problemas en el Reino Unido “.

¿Cómo le explico estas encuestas, y los resultados electorales, a mi hija de origen británico y fan del equipo de fútol inglés? ¿Debo preocuparme por su seguridad ? ¿O estoy siendo paranoico?

Ojalá. El próximo año es el 20 aniversario de la masacre de Srebrenica. Ocho mil hombres y niños musulmanes bosnios fueron alineados y fusilados en el corazón de Europa. Fue el peor genocidio en el continente desde la Segunda Guerra Mundial y fue posible gracias a una campaña de demonización y deshumanización de la extrema derecha. Me gustaría poder creer en el mantra de “nunca más”. Sin embargo, estos resultados de las elecciones europeas me llenan de temor.

Mehdi Hasan es un escritor que contribuye para el New Statesman y el director político del Huffington Post UK.
Traducción para webislam de Sabora Gernikagoitia.
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