Actualidad/Iraq

El Irak invadido rechazó el “booking” de sus reservas petroleras; el México neoliberal lo propone

                A pesar de las presiones de Estados Unidos, Irak se negó a inscribir sus reservas de petróleo en el llamado «método contable del booking». O sea, Irak se negó a ceder esas reservas a las compañías extranjeras por simple vía contable. Pero México sí ha aceptado hacerlo. Conclusión: es poco probable que México se vea invadido por un ejército privado, como está sucediendo en Irak.

| 3 de julio de 2014

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Dos niños observan un vehículo quemado durante el enfrentamiento entre fuerzas de seguridad iraquíes y el Emirato Islámico en Irak y el Levante, ligado a Al Qaeda, en la ciudad de Mosul. Pese a estar en guerra, Irak rechazó las presiones para la bursatilización foránea de sus reservas petroleras
Photo : Reuters

Va viento en popa el esquema financierista para que la banca de Wall Street (incluyendo el tristemente célebre banco de inversiones Goldman Sachs) controle la propiedad catastral de las reservas de las aguas profundas del Golfo de México bajo la coartada de la bursatilización encubierta del método contable del «booking», de acuerdo con los criterios de la comisión reguladora bursátil (SEC, por sus siglas en ingles) de Nueva York.

Goldman Sachs se refocila de la «integración energética de Norteamérica» (¡supersic!) y publicita la Cumbre de Energía de Norteamérica, el 10 y 11 de junio en Nueva York, a la que asistirán «los máximos pensadores (sic) e influyentes tomadores de decisiones del sector privado y público, entre ellos directivos, funcionarios públicos y expertos de Estados Unidos, Canadá y México, así como los principales inversionistas globales y las trasnacionales involucradas en el sector energético de Norteamérica». Será muy interesante conocer quiénes serán los asistentes «mexicanos» del sector público y privado.

Los megabancos y las trasnacionales petroleras anglosajonas únicamente están interesados en el fracking del shale gas y en el petróleo de las aguas profundas del Golfo de México.

La gráfica de la producción de shale gas en Estados Unidos plantea dos escenarios, uno «optimista» y otro «estable» (statu quo), de lo que se deduce del análisis de las gráficas de Canadá y México que el verdadero «auge» del esquema tripartito de «Norteamérica», bajo la inminente «protección» geopolítica/geoeconómica del Comando Norte (NorthCom), provendrá esencialmente del México neoliberal itamita.

El esquema tripartito beneficia ante todo a Estados Unidos. A ver cuántas migajas le dejan a México, que carece de vigilancia apropiada y cuya malhadada Comisión Nacional de Hidrocarburos ha demostrado ser más proclive a los intereses de las trasnacionales de Estados Unidos.

Se detecta así el triple eje bajo el cual opera(rá) la «seguridad energética de Norteamérica»: militar (Comando Norte); trasnacional petrolero anglosajón y el financierista de los megabancos de Wall Street, que exigen la bursatilización de las reservas de las aguas profundas del Golfo de México, a lo que el gabinete Peña/Videgaray ha accedido mediante el truco contable del booking.

Sucede que hoy, en el siglo XXI, cuando aún impera la desregulación de la globalización financierista, los países suelen ser controlados mediante su desnacionalización bancaria y la financiarización de sus materias primas, que pasan a formar parte del dominio catastral de los grandes bancos de inversiones de Wall Street.

Bloomberg anunció desde el año pasado los «planes edulcorantes» sobre el booking de las reservas de México para «atraer a Exxon y a Chevron».

Por cierto, una de las directivas de Chevron es Condoleezza Rice, quien aleccionó al grupo de «mexicanos» miembros del Wilson Center, controlado por el Departamento de Estado.

Julio Zamora, estratega bursátil de Citigroup/Banamex, comenta que el «booking de las reservas es una manera de que las trasnacionales las coloquen en su hoja contable y permitan entender (sic) a los usuarios de las declaraciones financieras dónde están gastando e invirtiendo, y estarán mirando de dónde vendrá la futura producción». ¡Ajá!

Bloomberg explaya que la SEC «permite a las empresas registrar el equivalente de sus reservas», de acuerdo con su guía publicada en 2001, lo que George Baker, consultor de energía en Houston, festejó como un «verdadero progreso en el pensamiento (sic) del gobierno sobre las reservas», lo que «debe ser explícitamente mostrado en las leyes regulatorias». A ver qué artilugio legaloide inventan en el entreguista Congreso mexicano.

Forbes señala que «las trasnacionales petroleras normalmente no favorecen contratos de utilidad compartida porque prefieren tener la propiedad (¡supersic!) del petróleo».

Forbes cita al empresario británico de origen sirio Ayman Asfari, mandamás de la petrolera Petrofac, quien se deleita sobre la posibilidad de colocar las reservas de los hidrocarburos de México bajo el método bursátil/contable del booking para trascender la fase presente de los contratos de reparto de utilidad: revela que «Pemex y el gobierno mexicano» han estado negociando con la SEC para «garantizar que los inversionistas extranjeros sean capaces de usar el booking para la parte de sus ganancias como reservas».

Forbes consideraba hace un año que «la idea de colocar las reservas» bajo el método bursátil/contable «del booking con la SEC podría ser un tema político explosivo para los mexicanos».

Pues no he visto que sea tan «explosivo», debido a la flagrante desinformación imperante, cuando la mayor parte de la población, ya no se diga el entreguista Congreso, no entiende los alcances del tramposo booking.

El libro clásico de Steve Coll –laureado con el premio Pulitzer– Imperio privado: ExxonMobil y el poder estadunidense, en el capítulo 26 aborda la gran presión que ejerció la depredadora trasnacional ExxonMobil, a través de la embajada de Estados Unidos en Bagdad, sobre el gobierno del Irak ya invadido y ocupado para bursatilizar sus reservas mediante el truco contable del booking.

La frase final del capítulo de marras, que lleva por título «Tenemos confianza de que pueden realizar el booking de las reservas», no tiene desperdicio:

«poco más de 7 años después de que los soldados estadounidenses y los marines penetraron (sic) en Irak a través de la frontera de Kuwait, los accionistas de ExxonMobil eran propietarios (¡supersic!), por lo menos en el papel, de un pequeño pedazo de las reservas (¡supersic!) del petróleo del país.»

Siete años fue casi precisamente el lapso que predijo Lee Raymond (el mandamás de la trasnacional en ese entonces), cuando la guerra empezó, que tomaría «para que Irak esté lo suficientemente tranquilo (sic) para que entren las grandes empresas de petróleo».

Steve Coll cita a un directivo de ExxonMobil, Rob Franklin: «Tenemos confianza de que pueden realizar el booking de las reservas».

Dejando de lado la confesión de la candidata presidencial Hilary Clinton, de que su votación a favor de la invasión a Irak había sido un «error», cabe destacar que el gobierno de Irak finalmente no aceptó la bursatilización foránea de sus reservas que le concedía la propiedad a ExxonMobil y a otras grandes petroleras anglosajonas mediante el método del booking, propiedad que el México neoliberal itamita sí está dispuesto a (con)ceder sin haber sido invadido militarmente y sin que se haya disparado ni un tiro.

Fuente
La Jornada (México)

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