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La desesperación siria derriba la frontera turca

La desesperación siria derriba la frontera turca

  • Ante la tragedia humanitaria, el ejecutivo turco acordó readmitir refugiados

  • Durante la semana pasada, Turquía recibió en pocos días 13.000 desplazados

  • De perder Tel Abyad, la única vía de conexión con Turquía para el IS será Yarabulus

LLUÍS MIQUEL HURTADOEspecial para EL MUNDO Estambul

La verja turco siria sucumbió ayer ante tanta frustración. A treinta y cinco grados, y con Turquía negándose por segundo día consecutivo a abrir la puerta de Akçakale y acogerlos en suelo seguro, cientos de sirios desvencijaron la alambrada y la atravesaron. Los combates en la ofensiva kurdo árabe sobre la ciudad siria de Tel Abyad, pegada a la verja y cuyo control el Estado Islámico (IS) puede perder el breve, motivó este nuevo drama.

Niños y fardos volaban sobre la valla. Los adultos, pidiendo a gritos botellas de agua, trataban de deshilachar el espino y avanzar decididos.

Mujeres y ancianos quejosos les seguían con paso agotado. Los policías turcos, sobrepasados, no sabían hacia qué flanco de la marabunta disparar el cañón de agua antidisturbios para cumplir con las órdenes de Ankara, que había ordenado cerrar aquel paso fronterizo a la llegada de más refugiados.

Así lo había anunciado el viceprimer ministro Numan Kurtulmus, quien informó el miércoles pasado de una nueva política para mantener a los sirios dentro de sus fronteras salvo “tragedia humanitaria”. Aquella decisión llevó anteayer a escenas insólitas: soldados turcos observando impertérritos como, al otro lado de la valla y a tiro de piedra, milicianos del IS forzaban a los sirios, acorralados junto a la verja, a volver a Tel Abyad.

Casi a la vez que ayer se derribó la valla, según el periódico turco ‘Hürriyet’, el ejecutivo turco acordó readmitir refugiados. Reconsideró su postura ante la caída de fuego de mortero y artillería cerca de donde estaban aguardando los sirios para pasar. Turquía, sobrepasada, acoge ya casi dos millones de ellos. Durante la semana pasada, cuando abrió temporalmente la frontera, recibió en pocos días cerca de 13.000 desplazados.

Quienes huyen, en mayormente árabes y turcomanos del norte de Siria lamentan sentirse abandonados. Critican la opresión sufrida bajo el yugo de la organización apocalíptica. Critican haber sido blanco de los bombardeos aéreos de la coalición internacional en su guerra a los yihadistas. Critican que algunos milicianos kurdos, en su avance sobre Tel Abyad, los tratan con desprecio y los conminan a abandonar aquella tierra.

“[Los kurdos] Nos dijeron ‘Iros al desierto […] a donde pertenecéis'”, denuncia al medio estadounidense ‘McClatchy’ un refugiado árabe de la zona. La milicia kurda Unidades de Protección del Pueblo (YPG/J), que participan en la operación de Tel Abyad, tilda de “propaganda” las acusaciones de “limpieza étnica” proferidas por algunos refugiados árabes. EL MUNDO no pudo verificarlas independientemente.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se sumó a las críticas la semana pasada. Acusó a Occidente de “bombardear a árabes y turcomanos en Tel Abyad” y así “beneficiar” el reemplazamiento de la población local por kurdos. Algunos medios locales han revelado estos días que Ankara supuestamente facilitó en el pasado el transporte de milicianos yihadistas a Tel Abyad y suministró electricidad a esta ciudad.

Difícil convivencia

En el norte de Siria el equilibrio sectario es complejo. Durante siglos convivieron muchas minorías, la mayoría kurdos. A finales del siglo XX, Hafez Asad, padre del actual dictador sirio, repobló con árabes aquella zona y negó la identidad a los kurdos para aplacar sus ansias separatistas. El IS contribuyó a enervar la tensión sectaria al dar a árabes posesiones abandonadas al huir por los kurdos, quienes se han visto desposeídos al volver.

Las YPG/J, apoyadas por una brigada kurdo árabe llamada Burqan al Firat, se han cerrado sobre Tel Abyad. El IS ha perdido la única vía de conexión con Raqqa, uno de sus bastiones, 100 Km al sur. De perder Tel Abyad, la única vía de conexión con Turquía para el IS será Yarabulus, una ciudad próxima a Kobane por el oeste. Eso complicará sobremanera la entrada de combatientes y suministros al ‘califato’.

La batalla de Tel Abyad se ha convertido, paradójicamente, en una versión invertida del asedio a Kobane. Si a finales de 2014 fueron los extremistas quienes cercaron infructuosamente a los kurdos en aquel enclave, ahora son estos quienes rodean al IS. Según fuentes, el avance está siendo rápido. El IS ofrece poca resistencia, más allá de llenar de minas y explosivos trampa los sitios que abandonan. Esta vez, el cerco sí puede consumarse.

@llmhurtado

http://www.elmundo.es/internacional/2015/06/15/557dd06522601d36648b4581.html

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