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Entrevista a la Baronesa Warsi. ‘Londres está en guerra fría con las comunidades islámicas’

  • Fue ministra sin cartera de fe y comunidades y es miembro de la Cámara de los Lores

  • Reprocha a Cameron que no integre a los musulmanes en la lucha contra el radicalismo

La baronesa Warsi, antes de entrar a un congreso tory.

La baronesa Warsi, antes de entrar a un congreso tory. Toby Melville / Reuters

CARLOS FRESNEDA

Fue la primera mujer musulmana en incorporarse al Gobierno británico, y la primera en marcharse por la puerta de atrás (dimitió en 2014 por su desacuerdo con David Cameron en el conflicto de Gaza). Ahora, con su título de baronesa y a los 44 años, Sayeeda Warsi se ha convertido en la voz de la conciencia de la comunidad musulmana en esa tensión que no cesa por el flujo incesante deyihadistas británicos (más de 700) hacia las filas del Estado Islámico (IS).

Nacida en el seno de una familia de inmigrantes paquistaníes en Dewsbury, capaz de alternar con fluidez el inglés con el urdu o el punjabi, Warsi acudió a dar apoyo en Londres al clérigo paquistaní Muhammad Tahir-ul-Qadri en su renovada fatua contra el IS y el lanzamiento del currículo antiextremismo que aspira a ver implantado en las escuelas británicas. La ex ministra ha replicado a Cameron, que ha instado a los británicos «a ser más intolerantes con el extremismo»

Cameron ha acusado a las comunidades islámicas en Reino Unido de guardar silencio ante el yihadismo ¿Qué le respondería?
Yo respeto al primer ministro porque he trabajado con él durante varios años y le tengo una gran estima. Pero alguien le ha asesorado mal en este asunto. Hizo un repaso general a la situación, pero puso todo el énfasis en la parte equivocada. Hasta el punto que el Daily Mail tituló el día después: «El primer ministro dice que los musulmanes británicos ayudan a los yihadistas». Esos mensajes hacen mucho daño. Perpetúan la percepción que xiste entre las comunidades islámicas desde la época de los laboristas, y es que el Gobierno les ha declarado de alguna manera la guerra fría y no quiere involucrarles.
¿Y qué debería hacer Cameron para cambiar esa percepción?
Debería asumir que las comunidades islámicas en Reino Unido son parte de la solución, y no del problema. Debería reconocer todo lo que se está haciendo, realzar los sermones y las fatuas contra el IS que lanzan todas las semanas decenas de imanes en sus mezquitas, admitir el trabajo que se está haciendo a diario en nuestras comunidades para combatir la radicalización. Debería estar abierto al diálogo y hablar de la necesidad de una asociación y un trabajo conjunto con nuestros líderes, como lo hizo el día anterior a su discurso la secretaria de Interior, Theresa May. Lamentablemente, el mensaje positivo que lanzó Theresa May se quedó en agua de borrajas tras las palabras del primer ministro.
¿Pero no es cierto que se podría hacer más?
Todos podemos hacer más. Sin duda se puede hacer más desde las mezquitas, desde las madrazas y desde las escuelas. Se puede hacer también más desde las familias… Pero culpar a las mezquitas de la radicalizción de nuestros jóvenes es una respuesta fácil. La mayoría de nuestros jóvenes están siendo radicalizados en sus dormitorios y a través de internet. Esa es una realidad cada vez más evidente que el Gobierno debería también afrontar, con una estrategia muy clara para hacer frente al radicalismo en las redes sociales.
Usted defiende también la posibilidad involucrar en la lucha contra el IS a los que vuelven…
Yo soy la primera que defiende la necesidad de llevar a los tribunales y hacer pagar por sus delitos a quienes han participado en la lucha armada o en actos de violencia. Pero los arrepentidos tienen también un papel que jugar. Son ellos los que pueden contar a nuestros jóvenes cómo es en realidad el IS y hacerles abrir los ojos. Hay que encontrar también la forma de involucrar en la lucha contra el radicalismo a quienes lo han vivido desde dentro y se han dado cuenta de que ese no es el camino.
Usted conocía a la familia de Talha Asmal, el joven suicida de su propia ciudad (Dewsbury) que se quitó la vida en un antentado en el norte de Irak…
He hablado con su padre, y he conocido el peso que tienen que soportar las familias, que necesitan también apoyo para combatir el radicalismo en sus propias casas.
¿Qué impulsa a un joven a dejarlo todo y convertirse en un mártir de la yihad?
Tenemos que entender mejor las raíces de la radicalización. No hay un solo camino, pero sí exite un problema intergeneracional de fondo que aún nos cuesta admitir. Pero la mejor manera de combatirlo es sin duda desde dentro, involucrando a las comunidades y ayudando a identificar esos factores e intervenir a la menor señal de extremismo. Todo extremismo acaba siendo tarde o temprano violento, por eso hay que hacerle frente lo antes posible y resaltar el papel vital de la educación.
¿Debería haber una asignatura de antirradicalización en las escuelas, tal y como ha propuesto el clérigo Muhammad Tahir-ul-Quadri en Reino Unido?
Lo que debería haber son programas muy concretos como este currículum que desmitifica la ideología del extremismo y recupera la base de tolerancia del islam. El llamamiento Tahir-ul-Quadri ha servido hacer sonar la unánime condena contra el IS y todo lo que representa.

http://www.elmundo.es/internacional/2015/06/30/5591844f268e3eda2e8b4587.html

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