Yemen

Yemen, Guerra Silenciada

Últimamente escuchamos día sí y día también noticias sobre países en guerra. Siria, Libia, Iraq, Afganistán,… La lista resulta tristemente larga. Pero cuando se habla de éstos, siempre hay uno que cae en el intencionado olvido de los mass media: Yemen. Con un somero análisis de los acontecimientos de los últimos años y la situación actual, trataremos de arrojar un poco de luz sobre la realidad yemení.

Yemen es el país más pobre de la región arábiga y hasta el 2011 tuvo como gobernante a Alí Abdullah Saleh, amigo de EEUU y de su vecino del norte, la monarquía wahabita de Arabia Saudí. Pero, las primaveras árabes tan mediatizadas (y, en muchos casos, fomentadas para que se llevaran por delante a líderes desagradables para occidente como Gadafi, Al-Asad o los Ayatolás iraníes), tuvieron víctimas colaterales no deseadas, como el propio Saleh. Aun así, con un excelente movimiento gatopardista, Saleh supo delegar el poder en su vicepresidente Hadi. Cambiar algo para que nada cambie.

Pero, las protestas continuaron y las fuerzas de la oposición (hutíes como bando más visible) consiguieron tomar la capital, Saná, en septiembre de 2014, mientras que Hadi huía hacia Adén, segunda ciudad de Yemen. Y cuando los hutíes seguían avanzando, en marzo de 2015, el presidente Hadi llamó a que una Coalición, liderada por Arabia Saudí, hiciera frente a las fuerzas huties. Estos no se hicieron esperar y comenzaron a bombardear Yemen.

Estos bombardeos, que pronto alcanzarán su primer aniversario, llevan contabilizadas miles de víctimas (mayoría civiles) y millones de desplazados. Mientras tanto, en occidente, los medios de comunicación callan y los estados venden armas a Arabia Saudí y a miembros de la Coalición (entre los que cabe destacar la inestimable aportación de España, que bate records de ventas).

23-09-14-yemen-conflict-ancient-arabia-and-new-tech-kathryn-caveMas, ¿por qué Arabia Saudí, y la Coalición que lidera, tienen tantos intereses en bombardear Yemen? Pues, cómo no, por la geopolítica. Yemen, a pesar de ser un país pobre, se encuentra ubicado al suroeste de la península arábiga, es decir, en el punto de entrada al mar rojo, en el estrecho de Bab el-Mandeb. Este estrecho es incesantemente transitado por barcos llenos de petróleo procedentes de la citada península, llegando a la cifra de 4 millones barriles diarios. Por tanto, tener la llave que abre este grifo de petróleo es la clave en el panorama energético mundial.

Esta realidad geopolítica se mezcla con la religiosa, muy presente en Oriente Medio, que se entiende con el eje sunita/chiita. La oposición hutí es chiita y se le ha relacionado con Irán por parte de los sunitas. Bajo ese pretexto, y la justificación de desestabilizar la zona, se han argumentado los bombardeos por parte de la Coalición liderada por Arabia Saudí, que cuenta con el apoyo de otros países árabes con regímenes sunitas como EAU, Qatar, Kuwait o Bahréin. Por tanto, el miedo a que la influencia de Irán pueda extenderse por la península arábiga es suficiente excusa para estar bombardeando (incluso con las ilegales bombas de racimo, según diferentes ONGs) durante casi un año a la población yemení. Asimismo, si metemos en esta ecuación el acuerdo nuclear iraní alcanzado en los primeros días del verano de 2015, que eleva a Irán a potencia regional y lo libera de sanciones económicas (que le abre espacios de comercio y recupera miles de millones de dólares), los temores de la monarquía Saud se acrecientan.

La resistencia yemení, en cambio, está siendo mucho mayor de la que la Coalición hubiera deseado. Aun con las miles de víctimas que han causado los bombardeos indiscriminados, la contienda se está convirtiendo en el Vietnam particular de Arabia Saudí. Está siendo una sangría económica y militar, y la Coalición ha tenido que recurrir a mercenarios internacionales. Incluso dentro de la familia real saudí ha habido voces discordantes que han “reclamado” el final de la guerra contra las fuerzas chiitas yemeníes.

54c0ed7d72139e046e8b4581Entonces, siendo ésta la realidad, ¿cuál es la razón por la que se silencia esta atrocidad en los medios de comunicación occidentales? Aun pudiendo resultar repetitivo, no cabe otra respuesta que no sea la geopolítica. Arabia Saudí ha sido y es un aliado imprescindible para Occidente en el siempre inestable (mejor dicho, inestabilizado) Medio Oriente. Bien en asuntos económico-energéticos (inseparables en todo el mundo y más en esta región), bien en asuntos diplomático-militares (la guerra es la diplomacia por otros medios), siempre ha estado dispuesto para colaborar con sus amigos de Occidente. Por tanto, como contrapartida (y también como propio lavado de cara) Occidente trata de vender la imagen más amable de Arabia Saudí y de regímenes afines en nuestros medios de comunicación. Así, nos parecería mentira saber que los métodos de aplicar la justicia en Arabia Saudí no difieren en casi nada con la tan temida y tan detestada ISIS o DAESH (robo común o el adulterio, por ejemplo, suponen amputación de mano y muerte por lapidación, respectivamente). Pero es la triste realidad.

Además, y por asegurar su buena imagen exterior, la monarquía Saud paga a medios de comunicación internacionales para que lo proyecten de una manera positiva, como ya lo denunció Reporteros Sin Fronteras. Asimismo, una persona cercana al emir de Qatar aportó 64 millones de euros en la ampliación de capital que hizo el año pasado el grupo Prisa. Son dos ejemplos claros de una realidad que se nos oculta.

Pese a ello, y pese a la inversión en petrodólares para un lavado de cara en los medios de comunicación, no está siendo fácil para Occidente, y en especial para EE.UU, mantener esta imagen positiva sobre Arabia Saudí. Las informaciones acerca de la continua financiación de Arabia Saudí y de los otros regímenes sunitas al ISIS/DAESH, el extremismo y el fundamentalismo de sus leyes,… merman la credibilidad y legitimidad de mantener relaciones con este tipo de dictaduras teocráticas.

19564749_xl-620x400Por ello, en estos escenarios geopolíticos cambiantes no es fácil aventurar cómo evolucionarán las cosas. Este viernes 29 de enero darán comienzo las negociaciones sobre el conflicto sirio en Ginebra, a la que acudirán el gobierno de Al-Asad y la oposición, junto a diplomáticos occidentales, turcos y rusos. Rusia ha pedido que el pueblo kurdo tenga representación (ya que están teniendo un papel importante en la lucha contra el DAESH), mientras que los turcos se niegan a reconocerlos. Será importante ver en qué dirección se desengancha el nudo sirio (si estas negociaciones lo consiguen), ya que posiblemente marcará el camino en la que se desarrollen los acontecimientos en un futuro próximo en el Medio Oriente.

Pero, mientras que las correlaciones de fuerzas en el panorama internacional no cambien y los intereses geopolíticos y los petrodólares se sigan juntando con el miedo y el odio de monarquías salvajes y anacrónicas, la verdad quedará silenciada para la opinión pública (publicada). Por tanto, queremos utilizar este espacio para unirnos a todas esas personas que luchan por diferentes vías de comunicación, para que la censura mediática que sufren los bombardeos en Yemen se rompa.

No dejemos que el pueblo yemení se desangre, y tratemos de poner el foco de los medios sobre su desgarrador sufrimiento.

 

Fuente: http://azkoina.com/2016/01/27/yemen-guerra-silenciada/

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