Islam

LAS RELIGIONES AL SERVICIO DEL SER HUMANO Imam Musa Sadr (1928 – desaparecido en 1978)

El viaje de un hombre de intelecto y acción
Una trayectoria académica pluridisciplinar
Imam Musa Sadr nació el 4 de junio de 1928 en la ciudad
iraní de Qom. Su familia, originaria de Jabal Amel, había huido
del régimen represivo de Ahmad al-Jazza, gobernador otomano
de la antigua ciudad de Acre a finales del siglo XVIII. Musa Sadr
fue a la escuela en Qom y en 1941 comenzó a estudiar teología
en la Facultad de Jurisprudencia Islámica (fiqh), obteniendo el
título de Doctor de la ley (darayat al-iytihad).
En 1950 se matriculó en la Facultad de Derecho de
Teherán para estudiar economía. Era la primera vez que un
clérigo se matriculaba en esta institución para realizar estudios
no-religiosos. Se licenció en 1953.
Al año siguiente se mudó a Irak, donde realizó estudios
religiosos superiores en la ciudad de Nayaf, ciudad destacada
a nivel académico y religioso para la comunidad chiita.
Permaneció en Nayaf hasta 1958. Durante más de un año se benefició de las enseñanzas de los sabios chiíes más destacados
y participó en seminarios sobre religión y modernidad. Durante
este periodo hizo grandes amistades. Fue durante esta época
cuando conoció al sheij Muhammad Mehdi Shamseddin, quien
luego se convertiría en el vicepresidente del Consejo Supremo
Chií del Líbano. En 1955 se casó y de ese matrimonio tuvo
cuatro hijos.
Viajó al Líbano por primera vez en 1955 para conocer a la
parte libanesa de su familia, asentada en la región de Tiro. Allí
se alojó en casa del guía espiritual de la comunidad chií, Hoyat
ul-Islam Seyed Abdul Husein Sharafuddin, quien llegó a tenerle
en gran estima. Dos años más tarde volvió a viajar al Líbano.
A su regreso a Irán en 1958, cofundó la publicación
mensual Maktabe Islam y se convirtió en su editor jefe. Fue
la primera publicación cultural islámica de la Universidad
de Qom y continúa publicándose en la actualidad. Dicha
publicación contribuyó de forma significativa al surgimiento
de un pensamiento reformista en Irán.
Traslado al Líbano: un proyecto social global
La muerte de Seyed Sharafuddin a finales de 1959 truncó
una carrera académica, por entonces ya muy avanzada. Al
darse cuenta del vació que había dejado la pérdida del Seyed
Sharafuddin, Imam Musa Sadr respondió a la llamada de los
habitantes de Tiro asumiendo el papel de sabio y guía espiritual
de la comunidad chiita del Líbano.

Una vez en Tiro, amplió la organización caritativa Yam’iyat
al-birr wal-ihsan, creando un orfanato y la escuela de formación
profesional Yabal Amel. Creó un fondo solidario, Sunduq
as-Sadaka, organizó programas de alfabetización e inició
un movimiento para involucrar a las mujeres en el proceso
de desarrollo. Entre 1961 y 1963, sus programas sociales,
educativos y de salud, erradicaron por completo la mendicidad
en Tiro. Simultáneamente, comenzó a colaborar con el Obispo
Gregoire Haddad en el Mouvement Social.
Sin embargo, su trabajo no se limitaba a la región de
Tiro. Solía reunirse con los miembros de su comunidad que
se encontraban dispersos por toda la región sur del Líbano,
así como en Bekaa, y pasaba tiempo junto a ellos para evaluar
mejor los problemas que les preocupaban. También visitaba
otras regiones del Líbano para participar en conferencias,
establecer contacto con personas de diferentes clases sociales y
confesiones religiosas, manifestando siempre su oposición a la
intolerancia y luchando siempre contra los males sociales.
En 1963, se embarcó en una gira de dos meses por Europa
para encontrar la manera de modernizar los proyectos y los
planes de acción de las organizaciones sociales y caritativas.
Fue el único representante musulmán invitado a asistir a
la ceremonia de entronización del Papa Pablo VI. Durante
su visita estableció una estrecha relación con el Vaticano y
debatió ampliamente con el resto de representantes acerca de
la situación en Irán.

En 1964 participó en el Cenáculo Libanés encabezado por
el señor Michel Asmar y el Padre Youakim Mubarak. Sus dos
presentaciones, una sobre los fundamentos de la espiritualidad
chií y la otra sobre el papel del Islam en la cultura del siglo XX,
contribuyeron a iniciar un largo proceso de reflexión sobre el
diálogo cristiano-musulmán.
Según Imam Musa Sadr, una persona religiosa no puede
limitarse al ámbito de la religión únicamente, especialmente
cuando existen problemas sociales profundos que afectan a su
comunidad. No concebía el desarrollo de su comunidad, y por
tanto de ninguna, sin una intención genuina de apertura hacia
al resto de comunidades.
Era plenamente consciente de que la sociedad libanesa
encarnaba un potencial humano casi único en el mundo.
Desde el inicio y a lo largo de toda su trayectoria, basó toda
su actividad en el impulso de las necesarias y complementarias
dimensiones de responsabilidad espiritual, compromiso social
y diálogo entre las distintas comunidades.
Restableciendo la comunidad chií
En agosto de 1966, Imam Musa Sadr ofreció una rueda de
prensa donde desveló su intención de reconstruir la comunidad
chií. Hasta ese momento, su comunidad había sido marginada, a
diferencia de otros grupos religiosos en Líbano. Su objetivo era
conseguir el mismo plano de igualdad que los restantes grupos.
Asimismo, consciente de la diáspora, el Imam viajó a África Occidental al año siguiente, donde conoció al Presidente de
Costa de Marfil, Houphouët-Boigny y al Presidente senegalés,
Leopold Senghor, a quien entregó una ayuda simbólica dirigida
a los huérfanos de Senegal.
Los esfuerzos por constituir el Consejo Supremo Chií,
encargado de proteger los intereses de la comunidad chií
de todo el país, llevaron al Parlamento libanés a adoptar el
proyecto de ley de su creación en 1967.
Imam Musa Sadr fue elegido Presidente del Consejo
Supremo Chií el 23 de mayo de 1969. Su proyecto, dado a
conocer en un comunicado en junio de 1969, incluía:
Organizar la comunidad y mejorar su situación económica
y social.
— Trabajar por la unidad de las comunidades musulmanas.
— Cooperar con todas las comunidades libanesas a favor de la
unidad del Líbano.
— Combatir la ignorancia, la pobreza, la injusticia social y la
corrupción.
— Cumplir con las responsabilidades nacionales y preservar la
independencia del Líbano.
— Apoyar la resistencia palestina y cooperar con los estados
árabes en vistas de liberar los territorios ocupados.

 

Reconociendo el problema del sur del Líbano
Desde los primeros meses de su mandato, el Imam tuvo
que hacer frente a los frecuentes ataques israelíes a la frontera
sur del país. Las numerosas incursiones israelíes en territorio
libanés llevaron al Imam a advertir reiteradas veces sobre la
amenaza que representaba Israel y a llamar a la población
libanesa a que adoptase una postura solidaria y unificada con
sus connacionales del sur. Pidió al Estado que armase a los
ciudadanos de los pueblos fronterizos y que fuesen entrenados
en defensa civil y militar. Solicitó que se realizasen al mismo
tiempo esfuerzos por mejorar las condiciones sociales de
la región, gravemente marginadas, con el fin de ayudar a
los ciudadanos a permanecer en sus pueblos y así frenar el
desplazamiento de la población. Junto a otros líderes de las
comunidades libanesas creó el Comité de Ayuda al Sur (Hay’at
nasrat al-yunub).
El 26 de mayo de 1970 organizó una huelga nacional
pacífica en solidaridad con los habitantes del sur, la cual tuvo
una gran acogida en todo el país. Esta movilización provocó
la creación por parte del Estado del Consejo para el Sur, una
institución estatal afiliada al Primer Ministro, con su propio
mecanismo de financiación, encargada de responder a las
necesidades de la población de la región. Sin embargo, sus
resultados permanecieron bastante limitados durante largo
tiempo.

El Imam también intentó advertir a la opinión pública
internacional de las consecuencias de la política de represión
israelí, exponiendo la realidad de la causa palestina. En su
esfuerzo por conseguir este propósito viajó a varias capitales
europeas como París y Bonn y escribió al prelado británico W.
Adams. Asimismo, en 1971, realizó una gira por África y visitó
Marruecos, Mauritania, Nigeria y Egipto.
Inicio de la lucha
En los años siguientes, Imam Musa Sadr realizó numerosas
declaraciones y llamamientos, tanto a la opinión pública local
como a la internacional, hablando en mezquitas, iglesias y
universidades, avisando de los peligros que conllevaba el fracaso
del Estado a la hora de defender el Sur y de responsabilizarse
del desarrollo de las zonas más desfavorecidas.
En marzo de 1974, organizó una manifestación masiva en la
ciudad de Baalbek, consiguiendo congregar a 100.000 personas
y otra en mayo en la ciudad de Tiro, que concentró a 150.000.
Durante estas concentraciones masivas, se acordó no desistir
mientras siguiesen existiendo personas o áreas desfavorecidas
en el Líbano. Fue entonces cuando nació el Movimiento de los
Desheredados, con el apoyo de 190 intelectuales procedentes
de distintas afiliaciones. Este apoyo fue articulado en lo que se
conocería como “La declaración de los intelectuales”.

El 20 de enero de 1975, el Imam pronunció un discurso a
la nación, llamando a la resistencia del pueblo libanés contra los
ataques israelíes y a defender el Sur. En julio anunció la creación
de Amal, el brazo militar del Movimiento de los Desheredados,
que agrupó a todos aquellos que habían respondido a la llamada
de defender el Sur.
La lucha por la paz social: identificando el verdadero
origen del conflicto
Con el estallido de la guerra civil el 13 de abril de 1975,
el Imam destinó todo su esfuerzo a apaciguar la situación
en todos los frentes. A petición suya, 77 personalidades
representantes de todos los grupos políticos se reunieron en la
sede del Consejo Supremo Chií.
A partir de este encuentro nació la Comisión de
Pacificación Nacional (Laynat al-tahdi’a al-wataniya), con el
propósito de analizar la crisis en curso y proponer soluciones.
En julio, durante su protesta contra las luchas entre libaneses,
el Imam llevó a cabo una sentada en la mezquita Aamiliya de
Beirut, ayunando y rezando por la reconciliación nacional.
También buscó soluciones más concretas, llegando incluso a
visitar personalmente las aldeas cristianas asediadas de Qaa’ y
Deir al-Ahmar en la región norte de Bekaa, en un esfuerzo por
levantar el bloqueo y salvar a los habitantes.
En octubre, organizó un encuentro de los líderes
religiosos de todas las comunidades. Los que acudieron a la cita reafirmaron la necesidad de rescatar la convivencia en el Líbano
y llamaron al diálogo y al cese inmediato de las hostilidades.
Asimismo reclamaron mayor justicia social, respeto por la
soberanía nacional, oposición al fraccionamiento del país y
apoyo a la causa palestina.
El Imam también participó en la Cumbre Islámica libanesa
de 1976 en Aramoun, donde se elaboró un “documento
constitutivo”, cuyo objetivo era allanar el camino para la paz y la
armonía nacional. Al mismo tiempo, aumentó su llamamiento
a todas las partes, recordándolas enfáticamente que la única
lucha justificada era la dirigida contra la presencia de Israel en
el Sur.
De forma paralela, intensificó su reivindicación ante los
estados árabes, en un intento por acabar con la guerra civil
libanesa. Su movilización, así como la de otros representantes,
llevó a la celebración de la Cumbre de Riad el 16 de octubre de
1976 y la Cumbre de El Cairo el 25 de octubre, donde se tomó
la decisión de desplegar las Fuerzas de Disuasión Árabes.
Con el cese de los combates y la llegada de las tropas
árabes, el Imam exhortó a los libaneses a que abandonasen los
ánimos de guerra y que se reagrupasen en torno a la legalidad
del estado libanés para reforzar la unidad del país, y persuadió
al Estado a que se mantuviese firme frente a aquellos que
obstruyesen el proceso de conciliación nacional.

En mayo de 1977, realizó una serie de propuestas de
reforma política y social destinadas a la construcción de un
nuevo Estado libanés basado en la coexistencia de las distintas
comunidades religiosas.
Planteó la necesidad de distinguir entre la crisis libanesa
y la crisis de Oriente Medio y la de encontrar una alternativa
a los Acuerdos de El Cairo, reguladores de la relación entre el
Estado libanés y la resistencia palestina. De hecho, en su intento
por descubrir la verdadera raíz del conflicto, hizo uso de su
influencia para conseguir un acercamiento entre las autoridades
sirias y palestinas haciéndoles entender que su enfrentamiento
solo beneficiaba los intereses de Israel.
Escalada de violencia y la desaparición del Imam
Entre tanto, la tensión en el Sur siguió aumentando y toda
la región, que estaba fuera del control del Estado libanés, se
convirtió en el escenario de enfrentamientos entre facciones
armadas. Al mismo tiempo, la región seguía sufriendo los
repetidos ataques de Israel, los cuales culminaron con la
invasión del 14 de marzo de 1978 y la ocupación de la zona
fronteriza. Con la intensificación de la crisis, Imam Musa Sadr
realizó una gira por Siria, Jordania y Arabia Saudí para hablar
de la situación del sur del Líbano. Abogó por la separación del
Líbano del conflicto árabe y por una cumbre árabe cerrada que
buscase salvar la región. Viajó también a Argelia con el mismo
propósito y allí le aconsejaron viajar a Libia, por su importante
papel en el balance de poder regional. Tras recibir una invitación
oficial de las autoridades libias, Musa Sadr marchó hacia Trípoli
el 25 de agosto de 1978.
Seis días más tarde, el 31 de agosto de 1978 a las 13:00
horas, Imam Musa Sadr fue visto por última vez junto a sus dos
compañeros de viaje frente al hotel al Shate’, donde se alojaban
en la capital Libia.

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