Islam

LAS RELIGIONES AL SERVICIO DEL SER HUMANO Islam: originalidad, espiritualidad y desarrollo

El Imam Musa Sadr ofreció esta conferencia en la Universidad
Femenina de Beirut en el verano de 1966 dentro de la serie de conferencias
Las fuentes culturales en el Líbano y fue publicada por la revista Al-
‘Erfan en su edición número 45 en noviembre de 1966. El conjunto de
conferencias fue publicado en un libro bajo el título Fuentes culturales en
el Líbano por la Biblioteca del Líbano en 1969.
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En el nombre de Dios, el Misericordioso
Se me ha pedido que en esta serie de conferencias os hable
sobre el Islam, pero este tema en sí es muy amplio. Si además
consideramos que el Islam forma parte de las fuentes culturales
del Líbano le estaremos añadiendo un aspecto histórico y
cultural a la exposición que abarca un ámbito tan extenso y
diverso como la propia cultura libanesa.

El impacto del Islam en la cultura del Líbano comprende
el periodo que va desde la expansión del Islam en la región y
el establecimiento de los gobiernos y regímenes islámicos en
Damasco y otras ciudades, hasta las campañas del honorable
compañero del Profeta, Abu Dar Al Ghafari, por las montañas
del Líbano y las consecuencias y reacciones generales de la
llamada a la difusión del Islam en todas estas regiones a lo largo
de los siguientes siglos.
También comprende la contribución que hicieron los
intelectuales libaneses a la expansión de la cultura y la civilización
y su difusión a otros países del mundo, la producción en masa
de libros y artículos por intelectuales de Jabal Amel, Baalbeck,
Beirut y Trípoli.
A esto debe añadirse el uso generalizado de la lengua árabe
en la enseñanza del Islam y del Sagrado Corán. Es imposible
analizar todos estos aspectos en una sola conferencia. Además,
el nivel de la anfitriona, venerable ilustrada, así como el elevado
nivel de la audiencia, convierten el tema de la conferencia en un
asunto académico de importancia mundial.
Estas circunstancias me han llevado a sentirme indeciso a la
hora de elegir el tema apropiado sobre el que hablar, lo cual me
obligó a retrasarme en la entrega de la charla y probablemente
no me haya ajustado al método adoptado en este seminario.
Por último, he intentado explicar el título general de esta
serie de conferencias y darle una connotación más amplia. Por
lo tanto, he decido analizar una de las fuentes de la cultura en
el Líbano y no su impacto en la cultura libanesa, como se me
había pedido.
Lo que me llevó a optar por ello es que el Líbano se
encuentra en medio de una encrucijada de ideas y opiniones
occidentales y orientales acerca de todo y también acerca
del Islam. Esto requiere abordar la incertidumbre que existe
sobre los puntos esenciales del Islam, esos puntos a los que
se han dedicado la mayor parte de los estudios realizados
por investigadores destacados como Masseh, La Manse,
Dirmingham, Massignon y otros.
Lo que os facilitará el hecho de aceptar mis disculpas es que,
en general, intento no exceder el campo de mi especialidad y en
particular este ámbito. Espero tener éxito en esta importante
tarea con el humilde esfuerzo que voy a realizar.
Metodología de la investigación en materia religiosa
Como ya he mencionado, la mezcla de ideas y los estudios
realizados por los investigadores han convertido estos puntos
en ambiguos. Sin embargo, mi intención no es criticar a los
eruditos que han dedicado su vida al estudio de Oriente y del
Islam. No pretendo menospreciar el valor de sus extensos y
profundos estudios ni el servicio que han prestado a la cultura
mundial.

Lo que intento decir es que no se pueden expresar
principios religiosos y hechos y pensamientos doctrinales
mediante términos y expresiones llanas y que no pueden ser
entendidos con la simple lectura de algunos libros y artículos
que hablan sobre estos temas.
Cada ámbito de conocimiento y cada tradición tienen su
propia terminología específica que no puede ser comprendida
a menos que se estudie ampliamente dicho ámbito o se siga
totalmente dicha tradición.
Estos términos son conocidos como “hechos
consuetudinarios” públicos o privados. Los estudiosos los
consideran dogmas legales o legislativos. En cuanto a las ideas y
al significado religioso, hay que añadir que comparan una serie
de pensamientos espirituales, acontecimientos históricos y vida
moral, que han pasado de generación en generación vinculados
por una larga cadena de creencias, educación religiosa y una
extensa convivencia con los protagonistas y fundadores de
estas ideas.
Este rasgo, en cierta medida similar a lo que ocurre con
las figuras del arte y la literatura, complica la tarea de evaluar y
estudiar en profundidad los principios y pensamientos religiosos.
El investigador debe estar al tanto de todos sus aspectos y de
su historia y considerar los acontecimientos, los textos y los
indicios verbales actuales. Luego, tiene que tratar de debatir con
los seguidores de esos principios y aclarar sus circunstancias y
semejanzas, para así poder tratarlo y conocerlo a fondo.

Creo que la revisión de los libros que tratan de los
fundamentos de la jurisprudencia, confirma lo dicho hasta
ahora. Por ello, creo que la mejor manera de estudiar estos
principios y pensamientos es el método adoptado en estas
conferencias, es decir, “El simposio libanés”, que ofrece
conferencias impartidas por seguidores de estos principios, a
los cuales pide que realicen un estudio de investigación objetivo.
En cuanto a los temas que son objeto de estudio en esta
conferencia son:
— La originalidad o la singularidad del Islam.
— La espiritualidad en el Islam, su fortaleza o debilidad.
— El interés del Islam en los asuntos relativos a la sociedad,
no limitándose a las cuestiones relativas a la fe y la moral, y la
solución al problema del desarrollo.
Singularidad del Islam
Dentro de este apartado, discutiremos una idea con la
que los orientalistas y muchos nuevos investigadores han
llenado libros, es decir, que el Islam toma innumerables
elementos de las doctrinas de las demás religiones monoteístas
que eran comunes en el mundo árabe, región por la que el
Profeta Muhammad realizaba viajes comerciales antes de la
aparición del Islam. Así mismo, que el Islam fue influenciado
por las ideas y las costumbres paganas que predominaban
en la península y por los persas y romanos que establecieron
relaciones comerciales y políticas con los árabes en La Meca.
Las costumbres sumerias y sabeas habrían influenciado los
actos de culto y las apariencias de los musulmanes. Prefiero
no reproducir el contenido de estos textos para no prolongar
la charla.
La opinión del Islam sobre las religiones
Antes de analizar la validez de estos comentarios debemos
señalar la lógica del Islam respecto a las religiones monoteístas.
El Corán afirma que el mensaje de Muhammad es el último
eslabón de la cadena de religiones divinas y que Muhammad
es el sello de los profetas, creía en ellos y los consideraba
mensajeros de Dios.
Di: Yo no soy el primer Mensajero que ha venido. (46:9)
El Mensajero cree en lo que fue hecho descender a él procedente de su
Señor y también los creyentes. Todos ellos creen en Dios y en Sus ángeles y
en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno
de Sus Mensajeros. (2:285)
El Corán también afirma que la religión de Dios es una y
se llama Islam, considera que todos los profetas la predicaron
y que Dios estableció para cada uno de ellos unas leyes y un
sistema.
Él ha establecido para vosotros los mandatos de la fe que ya había
encomendado a Noé y que también Nosotros te hemos revelado a ti, y lo
que habíamos encomendado a Abraham, Moisés y Jesús: «Estableced la
creencia y no os dividáis por causa de ella». (42:13)
En numerosos versículos del Corán encontramos que se
mencionan doctrinas, normas y narraciones didácticas de los
mensajes divinos. Si tomamos en consideración esta lógica,
no nos sorprenderá encontrar similitudes entre la moral, las
doctrinas y las disposiciones islámicas y las del resto de las
religiones monoteístas.
El carácter distintivo del Islam
A pesar de todo esto, decimos que el Islam posee unas
características especiales en todos sus ámbitos y enseñanzas,
que le otorgan una identidad concreta y le distinguen del resto
de las religiones y creencias.
Quien investigue en los diversos campos del Islam puede
apreciar claramente esta característica que es conocida como
monoteísmo y por la cual el Islam recibe el nombre de “la
religión de la unicidad”. La palabra Islam, de acuerdo con la
terminología coránica, significa la sumisión a Dios, Señor del
universo.
Quienes están en los cielos y en la Tierra se someten a Él voluntaria
u obligatoriamente y a Él serán devueltos. (3:83)

Por lo tanto, el Islam es la alianza y la asociación de todo
lo que hay en los cielos y en la Tierra y la unión eterna de sus
principios, de su camino y su causa.
El Islam, siempre de acuerdo a la interpretación coránica,
es la prosternación voluntaria del ser humano, sus alabanzas, su
oración y su adhesión consecuente a la caravana del resto de las
criaturas, la cual, en su totalidad, se postra, alaba y ora al único
Dios en el altar del universo único.
¿Acaso no habéis visto que para Dios se prosternan quienes están en
los cielos y en la Tierra y el Sol y la Luna y las estrellas y las montañas y
los árboles y los animales y muchos de los seres humanos? (22:18)
Glorifica a Dios lo que hay en los cielos y lo que hay en la Tierra.
A Él pertenece el reino y a Él pertenece la alabanza y Él tiene sobre toda
cosa. (64:1)
Le glorifica el trueno con sus alabanzas. (13:13)
Los siete cielos y la Tierra y quienes en ellos están Le glorifican y
no hay cosa alguna que no Le glorifique con su forma de glorificar, pero
vosotros no comprendéis sus glorificaciones. (17:44)
¿Acaso no has visto que quienes están en los cielos y en la Tierra y
las aves con sus alas desplegadas glorifican a Dios? Cada cual sabe cómo
rezar y glorificar y Dios sabe bien lo que ellos hacen. (24:41)

Según el Islam, la sociedad es como un solo cuerpo, “si uno de
los miembros sufre el resto de los miembros también padecerán”
(hadiz). Así mismo, el Islam considera que el cuerpo y el alma del
ser humano forman una unidad completa e interactiva.
En el ámbito de la creencia y la fe en Dios, “Él es el Primero
y el último y el Manifiesto y el Oculto” (57:3), el Principio y el Fin, “¡en
verdad, pertenecemos a Dios y, en verdad, a Él retornamos!” (2:156)
El objetivo del camino, de la adoración y del esfuerzo es
el único Dios:
Y no les fue ordenado sino que adorasen a Dios, con fe en Él
únicamente. (98:5)
Hasta que cese la idolatría. (8:39)
En cuanto a la organización social, económica, cívica y
moral, nos encontramos con un claro intento de convertirlas
en una sola norma que aproxime a los individuos, de forma que
cada uno sea una parte del todo y no un individuo dentro del
todo, como sería lo lógico.
El Corán considera el dinero, los compromisos y el poder
moral y físico de los distintos individuos como “vuestros”,
sumándolos al conjunto, de forma que consagra esta enseñanza
y confirma esta norma.

El arte islámico se ve influenciado por este carácter
distintivo. Esta característica se plasma en la curvatura formada
por una sola línea de diversas formas y tipos (arabesco).
En resumen, la característica distintiva del Islam es la
unicidad en la fe, la legislación, el arte y las interpretaciones.
Volvamos ahora a mencionar algunos detalles sobre las
afirmaciones del profesor Masseh1 con el fin de ver con mayor
claridad la originalidad y singularidad del Islam.
Dios
Dios es el Único, el Uno. “No hay nada como Él” (42:11).
“A Él pertenecen los nombres mejores.” (20:8), los más elevados
proverbios y todas las cualidades de perfección. Está por
encima de toda necesidad o carencia porque es el Eterno. “No
ha engendrado ni ha sido engendrado.” (112:3). Está libre de apego
hacia todas las cosas, todas las personas y todo fenómeno. El
mundo en su totalidad, los seres humanos en su conjunto y
todos los acontecimientos son iguales ante Él. Él es el Creador
y Quien preserva la creación. Nada existe ni permanece sin Su
consentimiento y Su aprobación. Él es el Conocedor de todo
lo oculto y lo manifiesto y no pasa por alto ni lo más diminuto.
Los investigadores consideran que esta perfección absoluta
presente en la definición de Dios plasma en la creación
1- Henry Masseh, orientalista francés y autor del libro El Islam.

numerosos aspectos educativos que Le alejan de ser una mera
idea abstracta, una imagen sentimental o un rito confesional.
Profundizar en la renuncia y evitar la ilusión y la
satisfacción proveniente de la relación específica con las cosas,
hace desaparecer el carácter sagrado de todo y libera al ser
humano de las limitaciones mentales, prácticas, emocionales
o sociales. De este modo, siendo el siervo de Dios, se vuelve
completamente libre en todos los aspectos de la vida sin ningún
tipo de obstáculo.
La perfección divina se refleja en toda la existencia y
en especial en el ser humano. Así pues, podemos ver que el
universo y el ser humano poseen la mejor forma, la disposición
más completa y la organización más precisa.
La protección eterna, usando la expresión coránica,
combina el absoluto desapego divino con el hecho de que Dios
esté más cerca del ser humano que su propia vena yugular y
de que “toda la Tierra estará en su puño” (39:67) “y los cielos estarán
enrollados en Su mano derecha” (39:67). La vista no puede percibirle
pero Él lo ve todo.
Dios está más allá de la comprensión mental. “Cuanto más
Le delimitáis con vuestras rígidas ilusiones más Le convertís en
una creación vuestra que regresa a vosotros” (hadiz).
No obstante “Él está con vosotros dondequiera que estéis” (57:4).
Por lo cual, en definitiva, Él “está en todo sin estar unido a ello
y no está en nada sin abandonarlo” (Nahy al-balaga). Saber esto
hace que el ser humano se sienta tranquilo y poderoso. Le libera
del sentimiento de soledad y le muestra su responsabilidad. Así
pues, observamos el profundo impacto de esta idea en la vida
del ser humano, dejando atrás toda abstracción.
“A Dios pertenecen el Oriente y el Occidente. Por Tanto, a donde
quiera que os giréis, encontraréis el rostro de Dios” (2:115)
“El corazón del creyente es el trono del Clemente”.
“Yo me encuentro junto a los que tienen el corazón roto”.
“Quien visita a un enfermo es como si me hubiese visitado
en Mi trono”.
“El bondadoso toca la mano de Dios por medio de su
limosna”.2
De este modo, el investigador encuentra una nueva imagen
de Dios en el Islam que es diferente al resto de las imágenes, y
si resumiésemos la fe cristiana en Dios en pocas palabras estas
serían que «Dios es amor». El resumen de la fe islámica en Dios
sería «Dios es la Verdad»3, incluyendo todos los significados
que la palabra “verdad” pueda tener.
Los traductores más recientes del Corán han decidido
mantener la palabra Allah y no sustituirla por la equivalente en
su idioma.
2- Hadices Qudsi.
3- N.T: la palabra haqq en árabe tiene muchos significados, entre ellos
verdad, realidad, derecho, justicia, etc.

Los ángeles
Es una idea tan antigua como las religiones pero, en
general, el Islam y el resto de las religiones difieren de la
opinión de los filósofos sobre las distintas clasificaciones, los
ideales platónicos o las luces celestiales.
El tema de los ángeles en el Islam ha sido discutido en
los libros de investigadores de Oriente y Occidente de forma
minuciosa. Estos debates se han valido de las palabras de
personas locuaces y de mitos y conjeturas acerca de ángeles
como Gabriel, Michael, Serafín y Azrael y de las personas
cercanas a ellos. Algunos de los grandes orientalistas han
opinado en sus estudios que esta idea es ajena al Islam y por
eso se han utilizado la terminología y los conceptos anteriores.
Cuando intentamos determinar la singularidad del
pensamiento islámico sobre los ángeles debemos recordar a los
oyentes lo que se afirmó en la primera conferencia sobre que
el Islam confirma las religiones monoteístas anteriores y sus
mensajes. Así pues, decimos:
Todo lo que mencionen los sabios musulmanes acerca
del habla, la conducta y la jurisprudencia tiene su peso. Sin
embargo, las fuentes de la jurisprudencia islámica no incluyen
este tipo de detalles y solo se interesan por la creencia en los
ángeles y el aspecto educativo de esta, lo cual vamos a ver ahora.

La verdad sobre los ángeles, su descripción, su carácter
abstracto o material no se encuentra en las fuentes originales.
Por lo tanto, creer en estos y otros detalles no es considerado
parte de la fe islámica. De hecho, lo único en lo que un
musulmán debe creer es en que los ángeles existen del mismo
modo que debe creer en Dios, en Sus Libros, Sus mensajeros, y
que Dios ha hecho a los ángeles mensajeros y ellos adoran a su
Señor y Le santifican noche y día, “no desobedecen lo que Dios les
ha ordenado y hacen lo que les ha sido ordenado” (66:6).
El musulmán cree en todo esto porque el Corán así lo
recoge y lo menciona. En cuanto al aspecto científico del tema
de los ángeles, no conozco ningún principio o religión que lo
trate que no sea el Islam, excepto por lo que se menciona en el
primer capítulo del Evangelio de Mateo y en los trabajos de los
apóstoles de forma muy breve.
Algunos versículos del Corán se refieren a este aspecto al
referirse a los ángeles como “quienes dirigen los asuntos” (79:5).
Atribuyen a los ángeles gran cantidad de eventos de este
mundo y del otro, como en la aleya: “los ángeles descienden sobre
quienes dicen: «Nuestro señor es Dios», y se mantienen en el camino de
la rectitud y la justicia diciendo: ¡No temáis y no estéis tristes y recibid
la buena nueva del Jardín que se os había prometido. Nosotros fuimos
vuestros protectores en la vida mundanal y lo somos en la vida siguiente.”
(41:30-31).
La esencia de la idea es que los ángeles son los que
dirigen las fuerzas cósmicas visibles e invisibles por orden de
Dios. Ellos Le obedecen y nunca fallan en la ejecución y el
cumplimiento Sus órdenes.
Quien siga el camino de la verdad estará acompañado
por ángeles que le dirán “nosotros fuimos vuestros protectores en la
vida mundanal y lo somos en la vida siguiente.” (41:31). Así pues, el
individuo no está solo en el camino recto sino que las fuerzas
cósmicas dirigidas por los ángeles le respaldan, le fortalecen y
alejan su soledad.
El creyente, quien sigue el camino de la rectitud y la justicia,
no se siente solo, más bien siente que todo el universo está a su
lado y le apoya con su fuerza y por lo tanto se siente vencedor
porque “Dios es su protector y Gabriel y el recto de los creyentes y los
ángeles tras ellos.” (66:4).
Este sentimiento es esencial para los profetas y las
personas con principios que tratan de reconstruir los cimientos
de la humanidad y de la sociedad.
El diablo
El discurso sobre el diablo, rey del mal, está íntimamente
relacionado con el de los ángeles. Fue creado como ellos,
según la descripción dada por el Corán, antes de la creación de
Adán, obedecía, adoraba y se postraba ante Dios. Sin embargo,
desobedeció a Dios cuando rechazó la orden de postrarse ante
Adán dejándose llevar por su orgullo y su arrogancia. Se le dio
de plazo hasta el Día del Juicio y en ese tiempo encabeza la
campaña para tentar y extraviar a la humanidad con la ayuda de
su ejército, las fuerzas del mal.
Esta descripción es totalmente diferente a la que hacen de
Ahriman los antiguos persas. Para ellos es el creador del mal y
se encuentra en permanente conflicto con Ahuramazda, el dios
del bien.
La interpretación del diablo creado difiere completamente,
en causa y efecto, de la figura de Ahriman, el creador. De hecho,
el conflicto psicológico que crea en una persona la creencia en
un dios del bien y un dios del mal es un grave problema, ya que
percibe todo el universo, la sociedad y al ser humano dividido
en dos. La persona que siente esta dualidad en su existencia,
en su sociedad, en su origen y en su destino, y que vive en
un eterno conflicto consigo mismo, con su conducta y con su
tiempo, es una persona realmente débil y quebrantada.
El concepto de diablo en el Islam se diferencia de otras
interpretaciones que lo consideran el ángel del infierno, regente
de este mundo o dios del mundo. Así mismo, nuestra noción
de diablo también es diferente de la opinión de algunos que
lo consideran el mayor monoteísta porque se negó a postrarse
ante alguien que no fuese Dios y por lo tanto lo han convertido
en el cabecilla de los santos y el líder de los monoteístas.
La originalidad del pensamiento religioso sobre Satanás
alcanza su cúspide en el Corán de una forma didáctica. El
nombre original del diablo era Iblís y era de los más cercanos
a Dios. Entonces, tras desobedecer a Dios movido por su
arrogancia fue expulsado de su estatus de proximidad y fue
llamado Satanás. Su desviación, exclusión y miseria vienen de
haberse rehusado a obedecer las órdenes de su Señor y no
de un defecto intrínseco en él ni por efecto automático de su
expulsión y alejamiento de la morada de la cercanía divina.
Por otro lado, el diablo representa en sí la unidad de las
fuerzas del mal y su concentración frente a las fuerzas del bien
en la lucha eterna del bien y del mal sea cual sea su forma,
característica o magnitud.
A la hora de presentar la idea del diablo y su tarea de tentar
con el mal y desviar con la ayuda de su ejército a las almas, el
aspecto educativo más importante a tener en cuenta es el libre
albedrio del ser humano y se debe destacar que puede elegir
entre el bien y el mal y que no será guiado o dirigido excepto
hacia el papel cósmico que le haya sido designado.
El Corán ha explicado este aspecto en los versículos 30-38
del sura de la Vaca, en una maravillosa representación histórica
en la que explica la creación. De acuerdo con estos versículos,
Dios quiso poner en la Tierra un representante, no una máquina
automática o una semi máquina. Quiso crear un ser que actuase
de acuerdo a su propia voluntad y que ejerciese su libertad. La
cuestión es que el libre albedrío solo se puede ejercer si están
presentes en el ser humano las dos tendencias del bien y del mal
y solo si en la Tierra existen los dos caminos. Dios creó al ser
humano con estas características, a continuación le enseñó el
nombre de las cosas, le preparó para aprender las verdades del
universo y las fuerzas cósmicas y a gobernarlas por medio del
conocimiento. Luego ordenó a los ángeles que se prosternasen
ante Adán y ellos obedecieron y se inclinaron ante él por orden
de Dios. Su prosternación ante el ser humano implica poner las
fuerzas cósmicas, que pertenecen a los ángeles, a su servicio.
De este modo, Adán se convirtió en el señor del universo y
en el representante de Dios en la Tierra. Iblís se negó a postrarse
ante Adán y fue expulsado de entre los próximos a Dios. Por
petición suya se le concedió una moratoria hasta el Día del
Juicio Final y él y su ejército comenzaron a tentar a los seres
humanos. Se convirtieron así en los promotores del camino del
mal, apoyando la tendencia malvada del ser humano.
El mundo es un terreno en el que se puede caminar por
el sendero recto o desviarse y extraviarse. El ser humano se
encuentra en el cruce de los dos caminos. Escucha la voz de
Dios por medio de su mente y su conciencia, por boca de los
profetas de Dios y otros medios de orientación, pero también
escucha la voz del diablo por medio de su alma cuando le
ordena lo incorrecto y por medio de los elementos malignos
y corruptos entre los seres humanos. Las personas, en su vida,
escuchan dos tipos de llamadas y deben contestar, mediante su
voluntad, a la llamada del bien o a la del mal. De este modo,
vemos que, de acuerdo con el Islam, el diablo desempeña
un papel destacado en la profundización de la libre elección
humana.

“Y fuera destruido, mediante una prueba clara, quien fue destruido y
viviera, mediante una prueba clara, quien vivió.” (8:42).
El Profeta
El profeta es uno de los siervos de Dios y comparte los
mismos estados de ánimo y deseos que ellos. Siente las mismas
luchas internas que ellos sienten entre el bien y el mal. Sin
embargo, sus palabras, sus actos y su forma de relacionarse
con las personas se basan en lo que le ha sido revelado y por
lo tanto no coincide exactamente con los anhelos de la gente.
No se extravía, no habla desde la pasión, no sigue ni complace
los deseos de las personas ni mide las cosas con parámetros
ordinarios.
El profeta es un esclavo entre los siervos de Dios. No es ni
un ángel ni un semidiós. Vive, envejece, muere, será resucitado
y tendrá que rendir cuentas el día del Juicio Final. De esta
forma, se convierte en un buen ejemplo para las personas.
Los guía, pone en práctica su mensaje, lo valida y demuestra la
posibilidad de aplicar sus enseñanzas religiosas.
Hay evidencias de esto en la biografía de los profetas
en general y en particular en la del Profeta Muhammad que
aparecen en el Corán. Parece que fueron criticados, alentados,
amenazados y algunos de sus actos fueron amonestados y
rectificados. No obstante, el Profeta goza de la protección, la
inspiración y la ayuda de Dios.

Por lo tanto, todo lo que dice, sus actos y su aprobación
de los actos de los demás se convierten en el camino y en el
ejemplo a seguir para la comunidad.
Según el Islam, la característica distintiva del profeta es
su condición de siervo y mensajero al mismo tiempo. Se ve
claramente que esta idea es original y que no participa de la
actitud clasista de la que acusó Bertrand Russell al Islam, al
hablar de la posición que otorga a nuestro señor el Mesías
(a.s.) y afirmar que no fue asesinado ni crucificado. El Islam,
que niega la crucifixión de Jesús, afirma que muchos profetas
fueron asesinados debido a sus mensajes. “Habéis desmentido a
algunos y a otros los habéis matado.” (2:87).
El Islam no niega la crucifixión de Jesús por un sentimiento
de compañerismo o por estar influenciado por una visión
gnóstica de la propia posición de Cristo, sino que se debe a que
el mensaje tiene un importante carácter humano.
El mensajero no es despojado de sus atributos humanos, no
obstante, ocupa una posición de conexión con Dios, transmitiendo
sus enseñanzas con total honestidad y sin errores o extravíos.
El Día del Juicio
La vida del más allá es un principio común en todas las
religiones y en la mayoría de escuelas filosóficas, pero en el Islam
tiene unas características concretas y originales. Estas características
incluyen, en primer lugar, la retribución de los actos de las personas:

“El día en que cada alma encuentre ante sí lo que hizo de bien y
lo que hizo de mal deseará que haya una gran distancia entre ello y él
mismo” (3:30).
Esta descripción difiere de las sanciones presentes en las
leyes relativas a la retribución y del resto de las descripciones
del Día del Juicio en otras religiones, en las cuales la retribución
consiste en venganza, el castigo y la reforma. Así pues, la acción
difiere normalmente de la retribución. Pero las retribuciones en
el Día del Juicio musulmán son las mismas acciones, aunque tal
y como se manifiestan en el otro mundo.
Por otro lado, el Día del Juicio es el día de la manifestación
de los resultados y el momento de descubrir la verdad de los
actos. La retribución, según la definición del Corán, está unida
al acto en el momento de ser realizado pero permanece oculta.
“Este es el día prometido” (50:20).
“Ciertamente no prestaba atención a esto. Así pues, hemos apartado
de ti tu velo y hoy tu visión es aguda” (50:22).
En tercer lugar, el Día del Juicio en el Islam enfrenta al ser
humano, en cuerpo y alma, al recuento y a la cosecha de su vida.
Sin embargo, la discusión más extendida entre los filósofos
comprometidos del Islam es la que pretende determinar el
significado del “cuerpo” que es resucitado y no el origen del
más allá corpóreo.

Después de estas observaciones, el investigador sabrá
distinguir las claras diferencias existentes entre la Otra Vida
en el Islam y el concepto de Paraíso, la resurrección del alma
de los antiguos egipcios o los paganos de la península arábiga
o la victoria de la luz sobre las tinieblas según los zoroástricos.
Hoy en día conocemos el grado de cultura que el ser humano
poseía en todo el mundo y el alcance de su conocimiento
científico o histórico en el momento de la llegada del Profeta
Muhammad y de la revelación del Corán. Aun así, sabemos
que el Corán no se vio afectado por las opiniones científicas de
esta época ni por los conocimientos históricos que poseían las
personas del momento.
Los versículos que hablan sobre el movimiento del Sol, la
Luna, las estrellas y la Tierra no se vieron afectados en absoluto
por la autoridad de Ptolomeo y su opinión. Los versículos que
se refieren al principio de la creación, la formación de la Tierra,
la expansión del universo, etc., se pueden aplicar a las últimas
teorías científicas sin haber sido influenciadas por la cultura de
la época de la revelación coránica.
Los versículos que hablan de la época de los faraones
y en especial de lo referente al faraón de los tiempos del
profeta José, conocido como “El Poderoso”, y lo referente
al ahogamiento del faraón contemporáneo al Profeta Moisés
y la conservación de su cuerpo, no fueron influenciados por
las historias populares de la época de la llegada del profeta
Muhammad. Por el contrario, algunos de estos datos no eran
conocidos por los seres humanos hasta el momento en el que
la tumba del faraón fue hallada por Champollion.4
Espiritualidad en el Islam
Este tema ha suscitado la atención de numerosos críticos
y de personas interesadas por los asuntos religiosos. He leído
mucho y he escuchado a muchos discutiendo este aspecto del
Islam, centrándose en “el involucramiento del Islam en los
asuntos materiales, la aplicación de la ley del talión, el alabar la
institución del matrimonio y destacar su importancia e incluso
sobre el Paraíso en el Islam y su parecido con el Jardín”.
Algunos de estos investigadores desconocen la extrema
espiritualidad que existe en las doctrinas islámicas respecto al
Creador, Sus atributos y nombres, y en el hecho de hacer el
Corán de la fe en lo oculto la piedra angular del Islam. De
cualquier modo, discutiremos brevemente este tema después
de ofrecer una introducción aclaratoria a nuestros oyentes.
La norma común exige dividir las cosas en generales y en
particulares y los actos del ser humano en materiales y espirituales.
De acuerdo con esta clasificación, nos parece que por
un lado tenemos asuntos y actos materiales como la comida,
la bebida, el matrimonio, el comercio, etc. Y por otro lado
tenemos la oración, la adoración, el arrepentimiento, el sacrificio
4- y se pudo comprobar que había muerto ahogado y que su cuerpo se
había preservado como una señal para los seres humanos, como relata el
Sagrado Corán. N. del T.

y la reflexión, que son considerados actos trascendentales
y espirituales, porque el primer grupo lo constituyen cosas
efímeras que satisfacen las necesidades y los deseos inmediatos
del cuerpo humano y el segundo grupo son cosas que satisfacen
y refuerzan las disposiciones y los anhelos espirituales por lo
que son considerados como no materiales.
Lo cierto es que esta división carece de precisión y no
coincide con la interpretación filosófica ni con las enseñanzas
religiosas ni goza del apoyo del espíritu observador del creyente.
Según la interpretación filosófica, la materia es toda
existencia que necesita un espacio y que tiene dimensiones o
cualquier existencia móvil que desarrolle la realidad. Lo abstracto
sería cualquier cosa no material que no tiene dimensiones y que
en sí mismo no necesita ni tiempo ni espacio ni movimiento.
Según esta interpretación cualquier movimiento realizado
por el ser humano es material, incluso la adoración, el sacrificio,
la caridad, y la reflexión, ya que conllevan el movimiento de las
células del cerebro que son materiales.
Los filósofos no pueden imaginar la separación del alma
del cuerpo y la separación de las acciones del uno sin el otro,
de forma que algunas se puedan clasificar como espirituales y
otras como materiales.

De hecho, la interacción entre el cuerpo y el alma alcanza
un nivel, según muchos filósofos, en el cual forman una solo
unidad. Sadr al-Din al-Shirazi fue un innovador al decir que el
alma posee una apariencia corpórea y un remanente espiritual.
El parámetro adecuado para saber si algo es materialista
o espiritual en los actos del ser humano es el motivo o la
intención de su ejecución. La esencia de muchas oraciones,
actos de caridad o reflexiones, es materialista, mientras que
muchos actos materiales, sociales o administrativos que se
llevan a cabo con un fin noble se convierten en actos sagrados
de adoración. El creyente puede convertir su vida entera en un
acto de sumisión a Dios.
Por otro lado, si tenemos en cuenta que todo lo existente es
una creación de Dios y que todos los aspectos de la existencia
del ser humano son una verdad real que manifiesta la voluntad
divina, si observamos todo esto, es muy difícil diferenciar entre
una existencia y otra y distinguir entre unos aspectos y otros
de los actos. Es imposible realizar esta distinción a no ser que
el ser humano se desvíe mediante sus actos de la ruta de vida
establecida por Dios para él.
Regresemos ahora al aspecto espiritual del Islam para decir
que éste santifica toda la existencia cósmica y considera que,
tanto en su expresión espiritual como material, se prosterna
y alaba a Dios. Incluso el daño o perjuicio de los elementos
malignos o dañinos es relativo y, si son usados en su justa
medida y en su contexto apropiado, no causan ningún mal.

En cuanto al ser humano, el Islam reconoce y respeta
todos los aspectos de su existencia y todos sus deseos. El
Islam trata de organizar las relaciones del ser humano con los
demás, coordinar sus actividades y modificar sus deseos con
el fin de que desempeñe su papel existencial, es decir su rol de
representante de Dios en la Tierra.
De esta forma vive todos los aspectos de su existencia en
el universo de la forma más agradable, buena y placentera.
En este sentido, el del cumplimiento de su deber, todo acto
del ser humano es un acto de adoración y todo movimiento es
sagrado y viceversa.
Así pues, observamos que el Islam otorga el carácter
de espiritual a todos los actos humanos realizados con una
intención pura y tiñe todo lo existente con un tinte de santidad.
Lo más correcto, por tanto, es no hablar de la debilidad de
la espiritualidad en el Islam y de su interés por lo material, sino
destacar la importancia de este aspecto hasta el punto de que
todo se convierte en espiritualidad.
Probablemente esta sea la razón por la cual el Corán, la
mayoría de las veces, habla del alma sin mencionar el espíritu,
para llevar a cabo una comparación. Cuando el espíritu se ocupa
de conducir los asuntos del cuerpo se le conoce como alma
pero alma es la denominación específica para la abstracción
absoluta que se manifiesta en el momento en el que desciende

la revelación o se ordena la legislación y que acompaña a los
ángeles en algunas aleyas coránicas.
Una de las cosas más asombrosas que aparecen en las leyes
y en las enseñanzas islámicas es la afirmación de que todas las
cosas bellas y buenas que ha creado Dios han sido creadas para
el ser humano y que quien las prohíba será censurado. Todas
las leyes confirman este hecho a la vez que advierten de que las
cosas buenas y bellas han sido puestas como una prueba. Esto
incide en la idea de que siempre que aumente la riqueza, las
bendiciones y el prestigio, debe aumentar proporcionalmente
la fe y la piedad. De no ser así, el ser humano corre el peligro
de extraviarse del camino recto, de distraerse con los aspectos
personales y de rendirse ante ellos. Ali (a.s) dice: “La austeridad
no significa no poseer nada sino que nada te posea”.
Por su parte, el Sagrado Corán trató de infundir
espiritualidad a estas gentilezas como la eternidad, la pureza, la
perseverancia, el trabajo duro, la serenidad, la hermandad y el
rechazar la charlatanería y el pecado.
“Allí no escucharán conversaciones vanas ni pecaminosas sino la
palabra «¡Paz!»«¡Paz!»”(56:25-26).
Sin embargo, el Corán convierte la satisfacción de Dios
en la mayor y mejor bendición del Paraíso para las magníficas
almas que decían “Dios mío, no te he adorado por miedo a
Tu fuego ni por la esperanza de Tu Paraíso, sino porque te he
hallado merecedor de adoración y así lo he hecho.”

En cuanto al hecho de enfrentar una agresión con una
agresión similar, sin injusticia y sin exceso, es parte del sistema
general establecido para preservar la sociedad y su bienestar así
como la protección del ser humano. Hablaremos de este tema
en la última sección de la conferencia.
Quisiera mencionar aquí un detalle respecto a esto y es que
el Islam considera que el perdón es mejor y está más cerca de
la piedad, ya que no se estimula la continuidad de la tiranía y
la aceptación de la injusticia. De lo contrario el ser humano se
convierte en uno de los opresores.
La sociedad
El Islam no se limita a enseñar doctrinas y orientaciones
morales, sino que ofrece un sistema general para la vida,
incluyendo las relaciones con los demás y con el estado, unas
directrices administrativas así como normas para el ámbito
personal.
Estas detalladas intervenciones en los asuntos mundanos
ofrecen la oportunidad de cuestionar su causa.
Por ejemplo ¿Es posible establecer un sistema religioso
dedicado a la santidad y a la estabilidad y al desarrollo de la
sociedad en todas las épocas?
Yo considero que esta pregunta es la más importante de
toda esta conferencia y ha superado el ámbito de los libros de
investigación sobre el Islam y se ha convertido en una pregunta
que se plantea todo el mundo, incluidos los musulmanes. Para
aclarar este punto primero debemos hacernos esta pregunta:
¿Acaso aquellos que se conforman o quieren que las
religiones se conformen con la fe y la moral creen que la
preservación de la fe y la salvaguardia de la buena moral son
posibles para aquellos que no vinculan sus actos externos con
un plan acorde con dicha fe y moral?
¿Es el ser humano un solo ser o tiene múltiples existencias?
¿Este ser humano puede aislar su alma de los efectos de su
cuerpo o impedir a su cuerpo que interactúe con su alma? Y,
¿La fe y la moral, que son sujetos y atributos del alma, pueden
ser separadas de los efectos de las acciones del cuerpo?
Por supuesto la respuesta es negativa y clara. La interacción
entre los diferentes aspectos de la existencia del ser humano es
evidente y por ello, con el fin de preservar la fe y la moral es
necesario que el ser humano sea consecuente en sus actos y que
los vincule apropiadamente al mantenimiento de la mencionada
espiritualidad.
El Sagrado Corán, al igual que el resto de Libros Sagrados,
confirma esta interacción y señala que la práctica continuada de
malas acciones borra la fe de los corazones:
“Luego, el final de quienes hicieron el mal fue desmentir las señales
de Dios y burlarse de ellas.” (30:10).

Por lo tanto, ¿Es razonable pensar que el ser humano viva
en una sociedad que va en contra de su línea de comportamiento
y que es incompatible con su fe y su moral y que no interactúe
con dicha sociedad?
El ser humano en su composición, su vida, sus necesidades,
su conciencia, sus pensamientos y en todos los aspectos de su
existencia es un ser social que interactúa con la sociedad en
la que vive. ¿Es posible aislar su fe, su moral y sus acciones
personales de su interacción con la sociedad?
Creo que la respuesta a esta pregunta está también clara
porque el Islam señala la obligación de crear una sociedad que
sea propicia para la fe, la moral y las buenas acciones.
“Aquel que se va a dormir saciado mientras su vecino tiene
hambre no es de lo que creen en Dios y en el Último Día.”
(hadiz).
Y hago énfasis en lo de “no cree en Dios” para que nos
fijemos en que el Islam considera incompatible la fe con el mal
comportamiento social. El Corán confirma este principio diciendo:
“¿Has visto a quien desmiente el Día de la Recompensa? Es el mismo
que aparta de sí violentamente al huérfano y que no anima a alimentar al
necesitado.” (107:1-3).
De acuerdo con esto, nos encontramos con que el Islam,
cuyo Mensajero aseguró que “fue enviado para perfeccionar
la moral” (hadiz), trata de intervenir en la vida práctica del ser
humano y luego en su vida social. Por tanto, establece como
primer principio lo lícito e ilícito y como segundo principio
el amplio sistema jurídico que constituye aproximadamente la
mitad de las enseñanzas islámicas.
Centrémonos ahora en la importante cuestión relativa a la
dificultad de armonizar unas doctrinas fijas con una sociedad
en desarrollo. La respuesta a esta pregunta requiere demostrar
tres cosas:
En primer lugar, la evolución en la vida y la historia
humana significa la interacción del ser humano con el universo.
Cada día el ser humano aumenta sus experiencias, ofrece sus
conocimientos y descubre nuevos aspectos de la existencia.
Luego utiliza este nuevo conocimiento y pone en práctica su
nueva conciencia para beneficiarse de las fuerzas cósmicas
descubiertas. De esta forma, desarrolla su vida personal y social
y pasa a un nuevo capítulo de la larga historia humana.
Así pues, el desarrollo se produce con la lectura que hace el
ser humano de una nueva línea del libro del universo, pasando
a una nueva página de este libro y poniendo en práctica los
nuevos conocimientos y los cambios resultantes.
Este es nuestro concepto de evolución. No hay ningún
motivo extraño para el desarrollo que llegue de otro mundo
a la vida y al mundo en el que vive el ser humano. No existe
nada externo que desarrolle la vida de las personas y tampoco
hay ningún factor de la vida humana que pueda cambiar la vida
por sí mismo.
El desarrollo es la interacción del ser humano con el
universo. Es sabido que el ser humano y el universo son dos
elementos que estaban presentes en el teatro de la vida desde el
principio de la Creación, sin que les sobrase o faltase nada, pero
cada nueva etapa de la vida comienza cuando el ser humano
realiza un nuevo descubrimiento sobre el universo y se produce
la interacción entre ambos.
En segundo lugar, según el Islam, la religión son una
serie de leyes establecidas por el Creador del universo y del
ser humano, es decir por Dios Todopoderoso. El Creador
del universo conoce todos los aspectos de su existencia, sus
manifestaciones y misterios. Del mismo modo, conoce todos
los aspectos de la existencia del ser humano, sus necesidades
y sus deseos.
Dios conoce todo esto y por eso establece unas normas
para que el ser humano pueda disfrutar de la existencia y
lleve una vida buena y plena del mismo modo que las fábricas
de coches dan instrucciones para el cuidado y el máximo
provecho de los coches, porque la compañía es una experta en
manufacturar este tipo de productos y en la manera de sacarle
el máximo rendimiento.
En tercer lugar, hemos dicho que Dios es el Creador del Universo
y que lo sabe todo sobre él, y que Él es el Creador del ser humano
y que lo sabe todo sobre él, y que ha establecido disposiciones y
directivas para que el ser humano viva en el universo una vida buena y
plena con un gran objetivo.
De acuerdo con el punto de vista del Islam, Dios también
ha establecido leyes y directrices que han sido recogidas en las
aleyas coránicas. La fe islámica considera que los conceptos
coránicos han sido revelados en su articulación exacta. Se
sabe que la palabra de Dios es completamente distinta a la
palabra del ser humano ya que la comprensión humana de
las palabras está limitada por el conocimiento del hablante y
no es posible traspasar este límite. Cuanto mayor sea el nivel
de conocimiento del orador mayor será la posibilidad de
interpretar y profundizar en sus palabras. Por este motivo, los
jueces y abogados profundizan en la interpretación de los textos
jurídicos a niveles que sobrepasan inmensamente los niveles de
interpretación de las palabras comunes de las personas.
Dado que el nivel de conocimiento de Dios es infinito,
podemos depender de todas las capas implícitas en Sus palabras
y cuando más profundicemos más significados descubriremos.
Desde este punto de vista, las palabras de Dios serían verdades
universales de las que el ser humano descubre algo nuevo en
cada etapa, del mismo modo que descubre algo nuevo del
universo en cada una de ellas y del mismo modo en que cada
día aparece una nueva página de la realidad del ser humano
abierta a su conocimiento.

Después de esta presentación, volvamos a la respuesta a la
pregunta mencionada para decir que el ser humano interactúa
con el universo y esta interacción es la base del desarrollo.
Estas interacciones están regidas por las leyes divinas y
en cada etapa de desarrollo hay enseñanzas avanzadas acordes
a la etapa que está viviendo el ser humano y que por tanto,
organizan los vínculos y las interacciones estables entre el ser
humano y el universo.
En pocas palabras, la respuesta es que tenemos tres factores
y cada uno de ellos lleva al descubrimiento de nuevas etapas
y nuevas verdades. Estos tres factores son el ser humano, la
religión y el universo.
De este modo tan resumido, podemos preservar el
carácter sagrado del sistema religioso y de la sociedad,
ambos pertenecientes al ser humano, mientras permitimos su
desarrollo en el contexto general evidente para el investigador.
Las enseñanzas avanzadas preservan su divinidad, su
fuerza y su capacidad de liderazgo ya que pertenecen a los
fundamentos religiosos firmes.

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