Islam

Líbano y la civilización humana

Entrevista realizada al Imam el 17/01/1977 en la sede de la
Asamblea Superior Islámica con ocasión de la reunión que el Imam
mantuvo con una delegación del Sindicato de Editores encabezada por
el Sr. Melhem Karam. Artículo parecido en los periódico birutíes Al-
Anwwar y An-Nahar del 18/07/1977.
__________
El mundo de finales del siglo veinte y principios del siglo
veintiuno se nos asemeja a una aldea global, de manera que las
distancias entre los diversos países del planeta no son mayores
hoy en día que la existente entre Beirut y Trípoli.
De esa manera, este mundo interrelacionado, enfrenta
la existencia de distintos credos religiosos y la coexistencia
de los distintos pueblos y, para garantizar la continuidad de
los esfuerzos en la construcción del gobierno unido mundial,
encuentra en la fórmula de coexistencia libanesa un referente
importante y un ejemplo a tener muy en cuenta.

Más aun, el dialogo entre Europa y el mundo árabe está
directamente conectado y es dependiente del dialogo islamocristiano.
Tras el fracaso de la experiencia de unidad afroasiática,
todas las esperanzas de los emigrantes de todo el
mundo están puestas en el éxito de ese diálogo.
Así, el mundo, enfrentado a los dos grandes superpoderes,
se esfuerza por llevar a buen término los encuentros afroasiáticos,
la unidad africana y el mercado común europeo y trata
actualmente de avanzar hacia la unidad de los parlamentos del
mundo en busca de seguridad para los seres humanos frente a
los acuerdos entre los dos superpoderes.
¿Qué país del mundo, qué ser humano o que institución
puede garantizar su propia seguridad si los EE.UU. y la Unión
Soviética se ponen de acuerdo entre ellos? Por ello, el mundo
busca un tercer poder que pueda enfrentar el monopolio de
ambos superpoderes.
El mundo contaba con la emergencia de China como un
poder alternativo, pero no parece que esas esperanzas hayan
llegado a materializarse. No obstante, las conversaciones entre
Europa y el mundo árabe, teniendo en cuenta la experiencia,
el pasado y la posición de Europa y la herencia cultural, la
riqueza y la situación geográfica del mundo árabe, despiertan
grandes esperanzas de que surjan nuevas fuerzas políticas
como resultado del diálogo islamo-cristiano. Si la experiencia
libanesa fracasa, la civilización humana puede sufrir un revés
del que costará al menos cincuenta años salir.

Es por esa razón que decimos que el Líbano, hoy más que
en el pasado, tiene una importancia fundamental en el progreso
de la civilización humana. Y, por ello, ruego a los libaneses
que nos permitan decir que la coexistencia no es algo que les
pertenezca a ellos, sino más bien un deposito en manos de los
libaneses, una responsabilidad que ellos tienen y una obligación,
no únicamente un derecho que ellos tienen.
Por esa razón, hemos dicho que somos partidarios
decididos de mantener la unidad del Líbano y que protegeremos
su unidad y su independencia y las buenas relaciones del Líbano
con los países de la región, ya que proteger la entidad del Líbano
es proteger un depósito que beneficia a la civilización mundial.
La vulnerabilidad de la fórmula de convivencia libanesa
frente a los acontecimientos recientes no implica en sí misma la
debilidad de esa fórmula ya que las causas que provocaron esos
acontecimientos estaban más allá de los deseos y la voluntad de
los propios libaneses….
Nosotros estamos seguros de que las causas y los agentes
que devastaron el Líbano y golpearon los acuerdos de 1943
iban más allá de la capacidad de cualquier país del mundo para
mantenerse inmune y firme, pero yo estoy convencido de que
el Líbano no sucumbió ante ello.
No estoy defendiendo el sistema de gobierno anterior sino que
defiendo la particular composición que gobierna nuestra sociedad,
es decir la convivencia de la misma a la sombra de la democracia.

Nosotros estuvimos entre aquellos que criticaban la
situación anterior pero, de cara al futuro, existen prioridades
que es imperioso proteger y los libaneses debemos optar,
mediante el diálogo, por una fórmula de convivencia que
preserve esas prioridades. Los líderes del Líbano, que conocen
bien las profundas aspiraciones de los libaneses, deberán optar
por una fórmula que garantice esas prioridades y la unidad del
Líbano es la garantía de su existencia.
Si consideramos el Líbano de hoy veremos que es una
copia en pequeño de los grandes países. Si queremos que el
Líbano sea algo más que una copia deberemos tener en cuenta
aquellas características que le hacen único y que le diferencian
del resto de los países y esa característica es la coexistencia.
La coexistencia es la característica que hace vivir al Líbano,
a pesar de que el país posee otras características, como su
historia, su clima y el vigor de sus gentes. No obstante, esas
características son ventajas que pertenecen a su pasado pero
no son dones del futuro. No hay duda de que el mensaje
fundamental del Líbano es la coexistencia.
El segundo punto es la cuestión de la libertad en el Líbano,
ya que para las comunidades históricas es posible vivir en un
mismo país en base a la libertad
Para los grupos civilizados es posible sobrevivir y coexistir en
un país sobre la base de la libertad. Un individuo puede imponerse
a su propio país, pero, cuando dos grupos coexisten en equilibrio
en un mismo entorno, uno de ellos no puede imponer su voluntad
sobre toda la nación.
El tercer punto tiene que ver con el respeto a los derechos
de los compatriotas, es decir, la justicia total: justicia política,
social y económica y justicia en el progreso y el desarrollo.
No es correcto exagerar las consecuencias y el efecto
del pacto nacional ya que el mismo ha sido un reflejo de los
acuerdos a los que llegaron las diferentes tendencias políticas.
No obstante, la coexistencia de los libaneses existe desde antes
del pacto nacional, existe desde antes de los creadores del pacto
nacional y desde antes de sus padres y sus abuelos.
Desde hace mil años los libaneses, al abrir sus ojos a este
mundo, han visto que su vecino pertenece a otro credo religioso
y ha comido junto a él, le ha invitado con cortesía y respeto y
han compartido más dolores y esperanzas que los nacionales
de cualquier otro país y por ello comparten muchísimos más
vínculos y acuerdos entre ellos que los existentes entre las gentes
de ningún otro pueblo. Así pues, la convivencia impregna todos
los aspectos de la vida de los libaneses y, tal como yo lo veo, hoy
somos testigos de circunstancias excepcionales, consecuencia
de los efectos que aún permanecen de la guerra mediática y que
podremos vencer mediante el esfuerzo y la sinceridad de todos.
Seyed Imam Musa Sadr
Periódico An-Nahar del 18/01/1977

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