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Siria, a un paso de la victoria

Las victorias sucesivas del Ejército sirio y sus aliados, incluyendo Rusia, Irán y el Hezbolá libanés, han arruinado las esperanzas de todos aquellos que, desde hace siete años, esperaban el derrocamiento del presidente Bashar al Assad y el desmembramiento de Siria.

La Resistencia siria y sus aliados han cambiado la situación internacional además de la Oriente Medio. Además de la eliminación del terrorismo, ellos han logrado la creación de un bloque de países en la región que se oponen a la dominación norteamericana.

Este hecho ha obligado a EEUU a volverse hacia Rusia y buscar acuerdos, como el suscrito recientemente, sobre el Sur de Siria para que su influencia en la región no decaiga aún más.

El Ejército sirio ha logrado en el transcurso de unos días una enorme serie de triunfos. Los combatientes sirios y de Hezbolá han logrado victorias en el Qalamún Occidental, la ciudad de Akerbat (el principal bastión del EI en el Este de Hama), la ruptura del cerco a la ciudad de Deir Ezzor y la toma de todo el Sur de Siria, excepto de la base de Al Tanf, donde una fuerza norteamericana continúa presente, aunque podría aceptar próximamente la retirada.

La presencia norteamericana en Al Tanf revela precisamente cuál era el plan norteamericano: el de controlar, directamente y a través de la presencia del EI o de mercenarios del ESL, la frontera sirio-iraquí con el fin de cortar la carretera Teherán-Bagdad-Damasco, que permitirá la llegada de mercancías, hombres y material militar a Siria por vía terrestre desde Irán e Iraq.

El cierre de esta vía se dio durante décadas por diversos motivos: la enemistad del régimen de Saddam Hussein hacia Siria e Irán, la presencia de los invasores norteamericanos a partir de 2003 y, por último, el despliegue del grupo terrorista EI en los dos lados de la frontera.

En este sentido, la victoria del Ejército sirio ha llevado a la reapertura de esta ruta y a un total colapso del plan estadounidense en la región, para irritación, sobre todo, de la entidad sionista.

Gracias a los esfuerzos del Ejército sirio, la frontera sirio-jordana ha recobrado también su seguridad y estabilidad de antaño. La reanudación de las relaciones políticas entre los dos países está ahora mismo en curso de examen y el comercio bilateral se reanudará. Miles de refugiados sirios están volviendo al país y más de 1.000 localidades han firmado acuerdos de reconciliación, un notable esfuerzo que ido poniendo fin gradualmente a la guerra de Siria.

Un desarrollo similar tiene lugar en otras partes de la región. Hezbolá liberó la región libanesa de Arsal de la presencia del Frente al Nusra, y el Ejército libanés hizo lo propio con la del EI en Ras Baalbek y Qaa, poniendo fin así a la presencia terrorista en el Líbano.

En Iraq, el Ejército y las Fuerzas de Movilización Popular (Hashid al Shaabi) han tomado la ciudad de Tal Afar y la presencia del EI ha quedado reducida a unos pocos puntos en algunas provincias. Hawiyah, el último bastión del EI en Iraq, pronto será liberada, según ha anunciado el primer ministro, Haider al Abadi. Al final, la presencia del EI en Iraq puede tener los días contados y el país se prepara para la llegada de un año 2018 ya libre del EI.

De este modo, el contexto interior y el exterior apuntan a que Siria está recobrando la calma. El pueblo sirio ha recuperado el gusto por la vida y ha mostrado su deseo de resistir hasta la victoria total.

La Resistencia ha triunfado sobre sus enemigos y las pruebas son múltiples. Delegaciones militares de las cuatro esquinas del mundo llegan ahora a Siria para expresar su solidaridad en la lucha contra el terrorismo. Algunos países árabes desean una normalización de relaciones con Siria y circulan los rumores sobre la reapertura de las embajadas en Damasco. La participación de unos 40 países en la 5ª Edición de la Feria Internacional de Damasco da fe del éxito de esta muestra, que fue suspendida durante 6 años a causa de la crisis en Siria. Ella ha supuesto el disparo de salida de los proyectos dirigidos a la reconstrucción de Siria.

El presidente del país, Bashar al Assad, ha visitado diversas zonas del país. Él ha ido últimamente a la provincia de Tartús, acompañado de miembros de su familia, y fue objeto de un cálido recibimiento popular.

Asistimos, pues, al surgimiento de una nueva Siria y un mundo nuevo. La máscara de las fuerzas aliadas, que prometían falsamente “libertad y democracia” bajo la cobertura de una coalición militar anti-EI se ha caído. Los “rebeldes” acabaron también mostrando su rostro de terroristas sanguinarios. La hora ha sonado para el retorno de la seguridad y estabilidad y la eliminación de los restos del terrorismo y la agresión externa.

 

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/122575

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